sábado 20 de abril de 2024 - Edición Nº3682

Interés general | 23 mar 2024

La importancia de una cultura de educación permanente

El aprendizaje no termina al salir de la institución educativa; es un compromiso continuo que debe nutrirse a lo largo de toda la vida, especialmente en un mundo donde la tecnología y las informaciones evolucionan a un ritmo sin precedentes.


Por Hernán Martini (*)

El Día Mundial del Aprendizaje invita a reflexionar sobre qué significa aprender en la actualidad. En un escenario global en el que la diversidad de ideas de las sociedades democráticas debe superar los desafíos que les imponen las nuevas reglas de la etapa digital y sus condicionantes, urge la necesidad de aprender a reconocer sesgos y prejuicios. La libertad de cuestionar la realidad que nos rodea es, en esencia, aprender.

Si esa libertad se condiciona ya sea por descalificación o por abuso en el ejercicio de cualquier posición de poder, lo que se restringe es la generación de conocimiento y, por ende, el aprendizaje.

En esta era de predominio digital, las redes sociales tienen el potencial de servir como plataformas para promover el desarrollo humano, la memoria histórica y el diálogo democrático. Sin embargo, también tienen la capacidad de ser utilizadas para fomentar la desigualdad, el empobrecimiento cultural y la desinformación. 

Ante esto, la importancia de la educación permanente o formación continua se hace más evidente que nunca. El aprendizaje no termina al salir de la institución educativa; es un compromiso continuo que debe nutrirse a lo largo de toda la vida, especialmente en un mundo donde la tecnología y las informaciones evolucionan a un ritmo sin precedentes.

Fomentar un uso crítico y consciente de las redes implica reconocer su valor como herramientas de aprendizaje continuo, donde el intercambio de ideas y experiencias puede enriquecer nuestra comprensión del mundo. 

La formación a través de plataformas digitales ofrece oportunidades ilimitadas para el desarrollo personal y profesional, permite adaptarnos a los cambios y desafíos de nuestra sociedad. Promoviendo enfoques pedagógicos que impulsen la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje autodirigido, asegurando que individuos de todas las edades puedan participar activamente en su educación y en un diálogo democrático.

Una cultura de educación permanente es esencial para contrarrestar los efectos negativos de la desinformación y contribuir al bienestar y al avance social. Al hacerlo, no sólo potenciamos el uso constructivo de las redes sociales, sino que también abrimos caminos hacia una sociedad más informada, equitativa y preparada para los retos del futuro.

Entender qué es aprender implica ir más allá de la mera acumulación de datos, hacia la adquisición de herramientas para transformar nuestra comprensión del mundo. En este contexto, las redes sociales pueden jugar un rol importante al ofrecer espacios para el intercambio de ideas y el fomento de un diálogo abierto y respetuoso, siempre que se promueva la tolerancia hacia las ideas divergentes.

La rápida y constante transformación del mercado laboral refuerza la necesidad de adoptar estas miradas amplias y profundas hacia el aprendizaje. No se trata únicamente de la constante necesidad de actualización y capacitación profesional, sino también de fomentar la formación de ciudadanos críticos, creativos e interpretativos, capaces de navegar y contribuir positivamente a un mundo cada vez más complejo y exigente. 

Así, el proceso de aprendizaje requiere de herramientas poderosas para el desarrollo no sólo individual, sino también colectivo, preparando a las personas no solo para adaptarse a los cambios, sino para ser protagonistas en la construcción de futuros más justos, inclusivos y sostenibles.

Aprender trasciende la mera memorización, tarea en la que una computadora podría superarnos. Se trata, en cambio, de adquirir herramientas que nos permiten comprender y, por ende, transformar. Aprender, entonces, es también cuestionar lo que ya está dado. Este proceso de conocimiento y transformación sobre un fenómeno altera la realidad, la condiciona.

El conocimiento se ha convertido en un activo crucial para cualquier nación, haciendo de la función educativa una inversión rentable a mediano y largo plazo que beneficia a todos los sectores de la economía. La formación profesional y laboral son hoy aspectos claves en cualquier organización.

Optar por la educación como inversión es una decisión que impacta directamente en la sociedad que deseamos construir. Nos permite cuestionar y decidir sobre nuestro futuro colectivo, equilibrando las oportunidades y, además, constituye un desarrollo sostenible y muy rentable. Elegir invertir en educación es optar por una sociedad del conocimiento en lugar de una del consumo, es democratizar las herramientas de desarrollo y construir una comunidad más igualitaria y libre. Enseñar y aprender son actos de transformación.

(*) Director del Observatorio de la Cámara Argentina para la Formación Profesional y la Capacitación Laboral y vicepresidente de la OIEP.
 

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