viernes 14 de junio de 2024 - Edición Nº3737

Interés general | 24 may 2024

Vaticano

El Papa, Luquitas Rodríguez y Borges: “Sólo una cosa no hay. Es el olvido”

En el marco de un encuentro internacional organizado por Scholas Ocurrentes, el popular humorista y streamer le preguntó a Francisco sobre el rol del arte en la búsqueda de sentido y la respuesta fue tan llana como descomunal.


“¿Cuál es su recuerdo más antiguo?”, fue la pregunta disparadora del diálogo entre el Papa Francisco y los participantes en el primer Encuentro Internacional del Sentido, promovido por Scholas Occurrentes del 21 al 23 de mayo en el Vaticano. 

En la clausura de este evento, los asistentes expusieron los resultados de sus trabajos al Sumo Pontífice en el Aula Nueva del Sínodo en una actividad que contó con la presencia de autoridades vaticanas, como monseñor Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación, el cardenal Fernando Vérgez Alzaga, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y sor Raffaella Petrini, secretaria general de la Gobernación.

Durante tres días, rectores de importantes universidades, personalidades del mundo de la cultura, la política y la tecnología, jóvenes influyentes en sus comunidades y artistas buscaron soluciones concretas a los retos de la “Universidad del Sentido”, cuya gestión ha sido confiada por el Santo Padre a Scholas. 

Respondiendo a la primera consulta, el Obispo de Roma evocó, en español, cuando su abuela lo llevaba a su casa y pasaba el día con ellos hasta almorzar. “Ahí se hablaba piamontés. Mi primera lengua fue el piamontés. Después aprendí el castellano”, rememoró.

Luego, al hablar sobre lo que debería hacer una persona que ha sufrido tanto, el Pontífice invitó a dejar el corazón siempre abierto y alertó: “Lo peor que puede suceder en la vida es que el dolor te cierre, es un poco el gesto de los dientes, el dolor te hace arisco”, por lo que instó a “dejar lugar a la caricia, el dolor pide ser acariciado. El dolor pide eso. Dejar lugar a la esperanza”.

Cuando el dolor se cierra en sí mismo es venenoso, siempre. Cuando el dolor se deja ayudar, se deja acompañar, cuando el dolor se abre a la ayuda de otro, es fecundo. Abrirse, siempre abrirse”, reflexionó Jorge Bergoglio.

Luego, el humorista y streamer Lucas “Luquitas” Rodríguez, fue quien introdujo el tema: “Estuvimos hablando sobre el sentido en estos días y se me hizo difícil no acordarme de Dante (Alighieri) y su viaje en La Divina Comedia. Eso me trae a la pregunta: ¿Qué rol cumple el arte en la búsqueda de ese sentido?”.

“El arte abre horizontes. La matemática te ayuda a los conceptos firmes, te ayuda a progresar, la filosofía te va abriendo diversas formas de pensamiento. El arte te tira adelante, te libera y te ensancha el corazón”, introdujo el líder de la Iglesia Católica mundial.

“Si vos, por ejemplo, leés una poesía de (Jorge Luis) Borges, ‘Everness’...”, introdujo Francisco y citó de memoria los primeros versos del poema del célebre escritor: “Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Dios, que salva el metal, salva la escoria...”. “Eso te estimula, te abrió cosas”.

También reveló que, en su casa, algunas noches, el padre les leía Corazón, de Edmundo de Amicis. “Eso me fue introduciendo en la literatura”, reveló. Asimismo, la abuela los hacía repetir fragmentos de Los novios, que aún recuerda. “El arte te abre mucho, te hace comprensivo y te aligera el corazón”, cerró Bergoglio.

Tras finalizar esta respuesta, el rapero colombiano Tostao compartió una de sus creaciones, suscitando el aplauso del auditorio presente, y el Papa lo elogió: “Sos un buen rapero, sos un buen rapero”.

A continuación, el Obispo de Roma escuchó el testimonio de Isidora Uribe Silva, activista en favor de la inclusión, que padeció acoso escolar a los doce años y permaneció seis meses por fuera del sistema educativo hasta que llegó a la Institución Teresiana y cambió de colegio. 

Se sentía desesperanzada pues nadie estaba trabajando por la inclusión y ahora, en cambio, está contenta ya que, según sostuvo, “todos ustedes confían en que la educación es una herramienta poderosa”. Francisco recibió una copia de una declaración de principios realizada por esta mujer junto con compañeros de la universidad que la ayudan en la fundación que creó, llamada “Encuentra tu lugar”.

En la última parte del intercambio, plantearon al Papa “el sentido de la Universidad del Sentido”. Francisco definió esta consulta como “una pregunta tautológica” y advirtió el peligro de confundir la educación con “instrucción”. También agregó que la “Universidad del Sentido” lleva a trabajar con los tres lenguajes: las manos, el corazón y la mente.

“Si uno en la educación -no digo instrucción- no se mueve en estos tres lenguajes, queda a mitad de camino, queda sin la totalidad de una educación, que es el drama, por ejemplo, de concebir la educación como pura instrucción”.

Prosiguiendo su reflexión, el Santo Padre reivindicó “la capacidad de jugar” y acotó que “cuando uno pierde la capacidad de jugar y se pone demasiado serio, pierde el sentido de la vida”. En esta línea, relató que de chico jugó con una pelota de trapo, dado que las pelotas de cuero eran muy caras. 

“Después, alguno tenía y la traía a la placita donde jugábamos”, continuó, y recomendó la película argentina Pelota de trapo, en la que se puede profundizar sobre la mística existente en una pelota de trapo.

“Los chicos, cuando juegan, inventan cosas, les basta dos, tres maderitas para hacer un juego porque la verdadera dimensión lúdica es creativa”, enfatizó, insistiendo en este elemento como un símbolo de la creatividad que se obtiene a través del juego. “Gracias por esta reunión que me alegra tanto”, concluyó el Pontífice, despidiéndose de los presentes.

 

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