

Por Bianca Canevaro (*)
Desde hace tiempo se instaló la idea de que el talento es escaso. Sin embargo, eso no es del todo correcto. Sería todo más fácil si, por ejemplo, en los años bisiestos nacieran las personas con talento. En ese caso las matemáticas y la astronomía estarían de nuestro lado. Pero esto no es así, el talento surge en todo momento y esta época no produce menos talento que cuando nuestros padres o abuelos se incorporaban al mercado laboral. En realidad, el talento está con los ojos puestos en otro lado, o sea en sí mismo.
Claramente no estamos en un momento de pleno empleo en la Argentina, por el contrario, estamos muy lejos de eso. Tampoco son días de una inmensidad de búsquedas de empleados. Las empresas esperan expectantes la reactivación económica para poder reforzar sus cuadros. Pero, así y todo, existen búsquedas laborales, principalmente en Pymes que logran captar algún nuevo proyecto y no pueden cubrirlo con los colaboradores actuales.
Así, las búsquedas no difieren demasiado y, por lo general, comparten la misma estructura: nombre de la posición a ocupar, descripción de las tareas requeridas, preferencias sobre formación universitaria si es necesaria, remuneración ofrecida y forma de trabajo, híbrida o presencial. Todo claro. Pero, sin embargo, los postulantes no abundan y los que se interesan, por alguna variable, deciden no incorporarse a la empresa.
Uno de los factores, es el salario. En una economía que viene de niveles muy altos de inflación y que, más allá de las bajas, continúa con altos índices, no siempre los salarios ganan en la batalla. Pero dejemos este tema de lado, porque en realidad hasta en momentos de la convertibilidad las pretensiones salariales no siempre coincidían con la oferta.
Otro de los factores es la competencia, que luego de la pandemia por COVID19 se volvió global, por los perfiles o, si se quiere, una amplia oferta de trabajo. La digitalización y la adopción de modalidades de trabajo remoto generaron que muchos profesionales consiguieran empleo en puestos remunerados en moneda extranjera, principalmente dólares o euros. Esto deja a mitad de camino a las empresas de Argentina, con especial foco en las Pymes, dado que no les es posible competir en materia salarial. Segundo golpe, inflación más divisas extranjeras.
Pero también hay factores que sí representan a nuestra época y que no se relacionan con las variables antes mencionadas. Hoy, los centennials no se sienten atraídos por el desarrollo de carrera en las empresas. Eso es, en realidad, lo que produce la falta de talentos. En la tierra de la calle más larga, el río más ancho, el dulce de leche, el Che, Gardel o Maradona, como reza la canción La Argentinidad al Palo de la Bersuit, es lógico que el talento mire su propio ego.
No es su culpa, ellos vieron como sus padres, en su mayoría Generación X, dedicaban su vida a un trabajo que estalló en mil pedazos por la crisis del 2001 y terminaron manejando un remis. No desean repetir ese modelo.
Pero también se ven alentados por el crecimiento de oportunidades en las redes sociales, con Instagram a la cabeza. No buscan estar “atados” a una compañía, sino que las empresas los busquen y les paguen por lo que ellos quieren hacer. Priorizan su bienestar individual en donde el valor es uno mismo antes que la construcción en equipo que lleva a una compañía al éxito. No se interesan por títulos ampulosos, llenos de términos que describen su función, pero no se entienden, sino que eligen ser buscados y deseados por las marcas.
Son innumerables los casos de jóvenes que hoy, con mucho éxito, trabajan en las redes sociales generando contenido. La incógnita es si esto es sustentable en el tiempo. Entre tanto, las empresas buscan la mejor forma de seducirlos para que se sumen a sus equipos, se adapten al trabajo colaborativo y permanezcan para llegar a ser los líderes empresarios del mañana. Un dilema que enfrenta al individualismo exacerbado con la necesidad de renovación y nueva conducción empresaria.
(*) Fundadora y CEO de The B. DNA, agencia de comunicación y marketing especializada en branding; y de Chamon Music, orientada a la industria musical y gestión y administración de IP.