viernes 13 de marzo de 2026 - Edición Nº4374

Deportes | 23 feb 2026

Running

Cómo evitar ampollas y rozaduras al entrenar

Elegir bien el calzado, las medias y las prendas no tiene que ver con seguir modas sino con entender cómo interactúan el cuerpo, el movimiento y los materiales.


Hay molestias que aparecen sin aviso y que, aunque pequeñas, pueden arruinar una semana entera de entrenamiento. Las ampollas y las rozaduras entran en esa categoría. No hacen ruido al principio; apenas una sensación tibia, un roce persistente. Pero si no se atienden, se convierten en una herida abierta que incomoda al caminar, al correr y hasta al descansar.

Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, no tienen que ver con falta de resistencia ni con una mala técnica, sino con detalles aparentemente mínimos. La fricción constante, la humedad acumulada, una costura mal ubicada o un calzado que no acompaña el movimiento natural del pie pueden generar ese escenario. Entender por qué aparecen es el primer paso para evitarlas.

Entender por qué se forman las ampollas

Una ampolla no es más que la respuesta del cuerpo a la fricción repetida. Cuando la piel se frota contra otra superficie —una media, la zapatilla, incluso contra sí misma— se produce calor. Ese calor separa las capas superficiales de la piel y el organismo reacciona llenando ese espacio con líquido para proteger el tejido interno.

El problema surge cuando la fricción continúa. La piel se debilita, la ampolla puede romperse y queda una zona expuesta que duele y tarda en cicatrizar. Según recomiendan distintas guías especializadas en running, el combo más habitual es fricción más humedad. El sudor ablanda la piel y la vuelve más vulnerable. Si a eso se suma un calzado ajustado de forma irregular, el resultado es previsible.

Las rozaduras funcionan de manera similar, aunque suelen afectar zonas como muslos, axilas, pezones o cuello. Allí el roce constante, sumado al sudor y a prendas poco adecuadas, genera irritación, ardor y, en algunos casos, pequeñas heridas.

La importancia de elegir bien el equipamiento

Puede parecer obvio, pero el equipamiento marca una diferencia enorme. A la hora de buscar ropa deportiva, conviene priorizar telas técnicas que faciliten la evaporación del sudor y reduzcan la acumulación de humedad. Las fibras sintéticas pensadas para el entrenamiento suelen comportarse mejor que el algodón tradicional, que retiene el sudor y tarda en secarse.

En el caso del calzado, no se trata solo del talle. Muchas ampollas aparecen porque la zapatilla es demasiado ajustada en la puntera o porque el talón no queda bien sujeto. El pie se desplaza dentro del calzado y ese movimiento repetido genera fricción. Probar el modelo al final del día —cuando el pie está ligeramente más dilatado— puede ayudar a elegir una medida más realista.

También es recomendable considerar el tipo de entrenamiento. No es lo mismo correr largas distancias en asfalto que hacer ejercicios de cambios de dirección en una cancha. Cada disciplina exige un soporte distinto. Las guías de marcas especializadas coinciden en que la amortiguación, la estructura del upper y el ajuste en el mediopié son factores que inciden directamente en la aparición de ampollas.

Las medias no son un detalle menor

Muchas veces se presta atención exclusiva a la zapatilla y se descuidan las medias. Sin embargo, son el primer contacto entre el pie y el calzado. Las medias de algodón, aunque cómodas al tacto inicial, absorben el sudor y lo mantienen en contacto con la piel. Esa humedad prolongada favorece la fricción.

Existen modelos técnicos que incorporan fibras que expulsan la humedad y costuras planas para reducir el roce. Algunas incluso tienen refuerzos en talón y puntera. Otra recomendación frecuente es evitar las medias demasiado gastadas; cuando pierden elasticidad, se arrugan dentro del calzado y generan puntos de presión.

En entrenamientos extensos, hay quienes optan por aplicar una pequeña cantidad de vaselina o productos específicos en zonas propensas a la fricción. No es una solución mágica, pero puede disminuir el roce cuando las condiciones climáticas son exigentes.

Cómo preparar la piel antes de entrenar

La piel también se puede entrenar. Quienes comienzan a correr o retoman la actividad después de un tiempo suelen experimentar más ampollas que quienes tienen una rutina constante. La exposición progresiva permite que la piel se adapte y se vuelva un poco más resistente.

Mantener la piel hidratada es otro punto relevante. Una piel excesivamente seca puede agrietarse y una piel demasiado húmeda se vuelve frágil. Encontrar un equilibrio ayuda. Después de la ducha, aplicar una crema hidratante ligera y permitir que se absorba por completo antes de calzarse puede marcar la diferencia.

Las uñas de los pies merecen atención especial. Si están demasiado largas, pueden chocar contra la puntera y generar presión interna. Cortarlas rectas, sin redondear en exceso las esquinas, reduce el riesgo de que se encarnen y evita molestias adicionales.

Estrategias para evitar rozaduras en muslos y axilas

En deportes donde el movimiento repetido es amplio —como el running o el ciclismo— la fricción entre muslos es una queja frecuente. Lo mismo ocurre en axilas cuando la prenda no tiene el ajuste adecuado. Las recomendaciones suelen apuntar a usar prendas que se adapten al cuerpo sin quedar rígidas ni demasiado sueltas.

Los shorts con calzas internas o las mallas ajustadas pueden disminuir el roce entre piernas. En el torso, las camisetas con costuras planas y cortes ergonómicos tienden a comportarse mejor que aquellas con costuras gruesas en zonas de contacto.

Para quienes entrenan en climas cálidos o con alta humedad, los bálsamos antirozaduras pueden ser aliados discretos. Se aplican antes de la actividad y crean una barrera que reduce la fricción. No sustituyen una prenda adecuada, pero complementan la protección.

Cuando el equipamiento acompaña

Entrenar debería ser una experiencia de progreso, no una sucesión de molestias evitables. Elegir bien el calzado, las medias y las prendas no tiene que ver con seguir modas sino con entender cómo interactúan el cuerpo, el movimiento y los materiales.

Si estás pensando en renovar tu equipo o en ajustar detalles que te vienen generando incomodidad, en tiendas como Vaypol podés encontrar opciones pensadas para distintos tipos de entrenamiento y niveles de exigencia. A veces, un pequeño cambio en lo que usás al salir a entrenar altera por completo la sensación en los kilómetros siguientes.

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