El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia, advirtió que la mejora en los indicadores oficiales de pobreza muestran una mejora estadística que no se traduce en una mejora real en las condiciones de vida de la población.
“La canasta básica alimentaria creció por debajo del índice general de precios, y eso tuvo un impacto positivo en la indigencia”, indicó, para luego dar cuenta que “podemos decir que la pobreza bajó en términos estadísticos, sí. Pero no se siente en el bolsillo de muchas personas”.
Sin embargo, advirtió que el indicador de pobreza presenta “una levedad importante” porque no refleja adecuadamente la estructura actual de gastos de los hogares.
“Se está midiendo con parámetros de 2004-2005, cuando el peso de los servicios era mucho menor. Hoy las tarifas tienen un peso central en el presupuesto familiar”, explicó en declaraciones a Radio 10.
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— Radio 10 - AM 710 (@Radio10) April 1, 2026
En igual tenor, describió que “una familia puede haber salido de la pobreza en términos estadísticos, pero después de pagar luz, gas, transporte o comunicaciones, le queda menos dinero que antes”.
Otro factor que incide en la aparente mejora es el cambio en la medición de ingresos por parte del INDEC. Según Salvia, hoy se registran mejor los ingresos de los hogares, lo que reduce artificialmente la tasa de pobreza si no se actualiza en paralelo la canasta de consumo.
“Tenés una canasta que no refleja adecuadamente los gastos actuales y, al mismo tiempo, una mejor medición de ingresos. Eso hace que la pobreza caiga por razones metodológicas”, enfatizó el sociólogo.
Del mismo modo, subrayó que esta modificación impide comparar los datos actuales con los de años anteriores, ya que “no estamos midiendo lo mismo que en 2022 o 2023”.
“Hay un piso del 30 % (de pobreza estructural que solo se puede reducir con más y mejor empleo, y eso no está ocurriendo”, aclaró y por el contrario mencionó que “se perdieron unos 200 mil empleos formales y se crearon otros 100 mil informales”.
“Hay un 30 % que queda estructuralmente relegado, y otro 30 % que vive en una situación de alta vulnerabilidad e inestabilidad”, acotó Salvia.
Luego anticipó un cambio de tendencia, ya que según sus estimaciones, la pobreza habría comenzado a aumentar nuevamente en el último trimestre de 2025 y continuaría en alza en el inicio de 2026.
“El aumento de la canasta básica por encima de la inflación general va a empujar la pobreza uno o dos puntos hacia arriba”, sopesó y a esto se suma el deterioro de ingresos reales en sectores sensibles, dado que “las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo vienen perdiendo capacidad de compra en este primer trimestre”.
“Hay una distancia entre el índice de pobreza y lo que está pasando en la vida cotidiana: cae el consumo, aumenta el endeudamiento y las familias venden bienes para sostenerse”, lamentó.
Así las cosas, afirmó que “el dato sirve, pero hay que construirlo correctamente. Hoy no está reflejando fielmente lo que le pasa a la gente”.
“Hace falta motorizar el mercado interno, generar empleo y mejorar los ingresos. Sin eso, la pobreza estructural no va a bajar”, concluyó.