La Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (APRONOR) denunció la existencia de prácticas de cartelización en el mercado de semillas y salió al cruce de sectores del Gobierno nacional que adjudican el estancamiento de la producción a la calidad genética, al sostener que “falta la verdad” en ese diagnóstico.
En una entrevista exclusiva con ANDigital, el presidente de la entidad, Luis Gonzalo Blasco, afirmó que el problema de fondo radica en la concentración del mercado semillero, donde “te cobran lo que quieren”, y en un esquema de costos que golpea de lleno la rentabilidad del productor.
“Hay diferencias muy importantes en los precios sin una lógica clara. El año pasado la bolsa de soja valía 52 dólares y ahora 40. Es evidente que no hay transparencia y que el productor queda condicionado”, explicó.
Según indicó, APRONOR viene interviniendo desde hace años en defensa de sus asociados ante conflictos vinculados al uso de semillas, incluso con la participación del Instituto Nacional de Semillas (INASE), en un contexto que describió como de creciente presión sobre el productor.
En ese marco, cuestionó los planteos que impulsan la adhesión a normas internacionales más restrictivas sobre propiedad intelectual, al advertir que limitarían el uso propio de semillas, una práctica histórica del sector.
“Es un hábito milenario: el productor guarda parte de su cosecha para volver a sembrar. No es un problema de calidad ni de precio, es una práctica productiva que ahora se intenta restringir”, sostuvo.
Blasco también relativizó el argumento de que la incorporación de nueva genética podría revertir el estancamiento productivo. “El material nuevo no ha superado lo que el productor ya tiene y utiliza. No pasa por ahí la discusión”, enfatizó.
En paralelo, el dirigente expuso problemas concretos en el segmento del maíz, donde los productores deben adquirir semillas híbridas a valores que rondan los 200 dólares por bolsa, con resultados que no siempre son satisfactorios.
“En el norte tenemos la chicharrita, que provoca el achaparramiento del maíz. Los híbridos son sensibles y eso genera pérdidas importantes de rendimiento. Pagamos una genética carísima y nadie responde cuando aparecen los problemas”, advirtió.
Además, cuestionó el rol de los organismos de control, al señalar que “muchas veces miran para el costado” frente a estos inconvenientes, aunque “a la hora de cobrar o intimar están en primera fila”.
En otro tramo de la entrevista, Blasco apuntó directamente contra declaraciones provenientes del área que conduce Federico Sturzenegger, donde se vincula la falta de crecimiento del agro con el uso de semillas.
“Falta la verdad porque el estancamiento no tiene que ver con la genética. Tiene que ver con los derechos de exportación que se cobran hace más de 20 años”, disparó.
En ese sentido, remarcó que mientras se mantengan las retenciones, la producción seguirá limitada. “El país está condenado a producir entre 120 y 150 millones de toneladas. Los márgenes son tan finos que ni siquiera en un buen año se logra despegar”, graficó.
Asimismo, subrayó que la situación es aún más compleja en las regiones extrapampeanas, donde los costos son más elevados y los rindes más bajos. “En el norte producir es mucho más difícil, por eso estas distorsiones impactan todavía más”, añadió.
Finalmente, desde APRONOR aclararon que, pese a las críticas, mantienen la voluntad de diálogo con el Gobierno nacional. “Estamos abiertos a cualquier convocatoria. No sólo planteamos problemas, también queremos ser parte de la solución”, concluyó Blasco.