El segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo este jueves un giro dramático y poco convencional. En una segunda audiencia marcada por la tensión, el neurocirujano Leopoldo Luque tomó la palabra de manera sorpresiva, forzando un cambio radical en el desarrollo del proceso. La decisión del imputado de defenderse antes de lo previsto alteró la agenda del tribunal y desplazó las expectativas que giraban en torno a los testimonios programados.
La aparición pública de Leopoldo Luque ante los jueces estuvo cargada de contradicciones. Durante más de media hora, el médico buscó desvincularse de la responsabilidad clínica sobre el estado de salud de Maradona. Al momento de intentar justificar su accionar, el neurocirujano apeló a su vínculo afectivo con el paciente para intentar atenuar las acusaciones de la querella.
“Yo lo amaba, él era mi ídolo”, sostuvo el profesional durante su discurso. A pesar de esta declaración, Luque evitó responder preguntas técnicas sobre las irregularidades denunciadas. En su lugar, optó por utilizar libros de medicina internacional para rebatir las conclusiones de las pericias oficiales, intentando instalar una narrativa técnica que lo sitúe fuera de la línea de atención directa del astro argentino.
La maniobra de la defensa de Luque provocó una inmediata repercusión en la sala. Al solicitar declarar de forma inesperada, el imputado obligó a los magistrados a suspender las presentaciones previstas para la jornada. La consecuencia más notoria fue la postergación del testimonio de Gianinna Maradona, quien debía prestar declaración ante los jueces, además de un médico y un policía que completarían la nómina de testigos del día.
El clima dentro del tribunal fue de extrema tensión. La audiencia judicial se transformó en un escenario de confrontación directa con los audios incriminatorios presentados por la parte acusadora, lo que generó cruces constantes en el recinto. La actitud del neurocirujano, que se negó a someterse a un interrogatorio posterior a su relato, dejó a la querella sin posibilidad de contrapuntear los argumentos expuestos.
Para los expertos en derecho penal, esta intervención responde a una estrategia calculada para instalar su versión de los hechos antes de que el proceso avance hacia las pruebas documentales más comprometedoras. La defensa de Luque apuesta a deslegitimar las pericias oficiales y el análisis de las comunicaciones que lo vinculan con las decisiones finales sobre la salud de Diego Armando Maradona.
A medida que el juicio continúa, crece la expectativa por ver cómo el tribunal y la fiscalía absorberán este movimiento sorpresivo. Mientras tanto, el proceso sigue sumando momentos de alta carga emocional y técnica, dejando en claro que este segundo juicio no solo buscará definir responsabilidades legales, sino que mantendrá la atención mediática y social centrada en el comportamiento de los protagonistas durante el tramo final de la vida del mayor ídolo del deporte nacional.