Luego de iniciar su gira en Argentina con un esperado regreso a Mendoza, Jorge Drexler llegó a Buenos Aires y confirmó la magnitud de este nuevo capítulo: este viernes se presentó con localidades agotadas en el Movistar Arena, en una noche atravesada por la emoción, la sutileza y una puesta en escena que expande el universo de Taracá en vivo.
La velada tuvo un inicio especial a cargo de Joaquín Martínez, quien tiempo atrás protagonizó un momento inolvidable en un show de Drexler en la ciudad al acercarse al escenario con un cartel que decía: “Jorge, viajé 1400 kilómetros: ¿cantamos ‘La Aparecida’?”.
Aquella noche compartieron canción, y ahora fue el propio Drexler quien lo invitó a abrir el concierto, en un gesto que refuerza el vínculo cercano que construye con su público. Incluso, en medio del set del telonero, el propio Drexler se asomó brevemente a saludar, generando una inmediata ovación.

El show abrió con “Toco madera”, una de las piezas de su nuevo trabajo —disco que interpretó completo, con sus once canciones— y desde allí desplegó un recorrido que combinó este material con clásicos y sorprendentes cruces, como un mashup que entrelazó “Bienvenida”, “Tamborero” y “Quimera”. A lo largo de dos horas y media, el artista uruguayo alternó entre momentos de intensidad colectiva con la banda completa y otros de profunda cercanía.
Uno de los segmentos más destacados fue el tramo íntimo en un escenario alternativo montado al fondo del campo. Hasta allí llegó caminando entre el público , generando una experiencia inmersiva y cercana.
En ese espacio interpretó, por ejemplo, una canción a capella y compartió un momento con Mateo Sujatovich de Conociendo Rusia, invitado de lujo y con quien el uruguayo cantó “Desastres Fabulosos”, tema que hicieron juntos. Mientras tanto, en otros pasajes, la banda continuaba tocando desde el escenario principal, a gran distancia, con una coordinación milimétrica que maravilló por su precisión.
El repertorio recorrió las canciones de su más reciente trabajo junto a hits de toda su carrera, acompañados con fervor por un público que se mantuvo conectado y emocionado durante toda la noche.
Durante el concierto, Drexler también compartió reflexiones que reforzaron el vínculo con la audiencia: “No saben la alegría que tengo de volver al escenario después de estar un año y medio encerrado haciendo un disco”, expresó al inicio. Más adelante, agregó: “Cuando uno pasa mucho tiempo haciendo un disco, uno se pregunta si hay alguien del otro lado. Estoy sintiendo que sí”.
Y promediando el show, destacó: “Ustedes agotaron las entradas antes de que saliera el disco. Es una verdadera cita a ciegas, el acto de amor más desinteresado y esperanzador”.
Entre los momentos más celebrados estuvo la presencia del músico uruguayo Piki Aguirre, que se sumó a tocar el tambor hacia el final, en “Sea” y en la emotiva “Todo se transforma”. Además, Drexler compartió anécdotas e historias detrás de sus canciones, evocando figuras como Joaquín Sabina y Enrique Morente, a quien homenajea en su último trabajo.
Cerca del cierre, y de forma improvisada, protagonizó otro de los puntos altos de la noche al sumar “Me haces bien”, que —según sus propias palabras— “no estaba en la lista pero la vamos incorporando”. Con guitarra al hombro, la interpretó en un coro masivo junto al público, en un momento de comunión total.
La banda la integran: Miryam Latrece (coros), Ale López (contrabajo), Florencia Gamba (coros, guitarra y teclados), Eva Catalá (percusión), Vicente “Huma” (guitarra), Marc Pinyol (percusión) y Julio Sanrizz (percusión), quienes aportan riqueza sonora y matices a una propuesta musical en constante movimiento.

Con la primera función agotada y la segunda prevista para este sábado 18 de abril también sold out, su paso por Buenos Aires se consolida como uno de los puntos más altos de la gira.
Tras estas presentaciones, el tour continuará por distintas ciudades del país y el exterior, reafirmando a Argentina como el punto de partida de esta nueva etapa.
