La inseguridad volvió a golpear con fuerza en el Conurbano bonaerense oeste: un agente de la Policía Bonaerense fue asesinado este martes poco antes del mediodía durante un violento robo en La Matanza, en un hecho que quedó registrado por cámaras de seguridad y que genera profunda conmoción.
El crimen ocurrió en una pollería ubicada sobre la Ruta 3, muy cerca del cruce con la calle Settino, en la localidad de Isidro Casanova, donde el efectivo se encontraba realizando tareas de custodia en el marco del traslado de la recaudación del lugar.
Allí, una banda de delincuentes llegó a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok V6 de color gris y con las llantas negras con la intención de robar ese dinero, propiedad del comercio, por lo que se presume que no se trató de un hecho al voleo sino de un objetivo marcado: como el agente intentó resistirse, fue criminalmente ultimado cuando estaba tendido en la vereda.
Según los primeros datos de la investigación, al advertir la presencia del policía se produjo un forccejeo que no llegó a traducirse en un enfrentamiento armado, sino que en ese contexto el efectivo recibió un disparo en el pecho que a la postre resultaría letal.
La víctima fue identificada como Mauro Fabián Molina, de 42 años, quien se desempeñaba en la División de Delitos Federales de Lanús.
Tras el ataque, los delincuentes escaparon rápidamente del lugar y huyeron la camioneta en la que habían llegado, que los esperaba como apoyo.
El oficial fue trasladado de urgencia al Hospital Paroissien, donde los médicos intentaron reanimarlo. Sin embargo, y debido a la gravedad de la herida, falleció poco después de su ingreso.
El caso quedó en manos del fiscal Adrián Arribas, del Departamento Judicial La Matanza, que ahora trabaja para identificar a los autores del crimen y para ello se nutre de las imágenes tomadas por la cámara de seguridad de un comercio vecino – que ilustra este artículo– y que puede ser clave para reconstruir la secuencia del ataque y dar con los responsables.
En paralelo, el episodio vuelve a poner en agenda la creciente violencia en el Conurbano y la exposición de los efectivos policiales incluso cuando cumplen funciones adicionales de custodia.
El asesinato del agente se suma a una seguidilla de hechos delictivos de alto impacto en el Gran Buenos Aires, en un contexto donde la inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales.