La actividad económica en la Argentina no logra encontrar un piso en el inicio del año. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló este miércoles que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 2,1% interanual en febrero de 2026. El dato más alarmante para el mercado es la comparación desestacionalizada, que mostró una fuerte contracción del 2,6% respecto a enero, rompiendo la tendencia de los meses previos.
El informe detallado del INDEC muestra una economía con comportamientos muy dispares. La industria manufacturera fue el sector con la caída más profunda, registrando un retroceso del 8,7% interanual. Esta baja en la producción fabril impacta directamente en el empleo y refleja las dificultades que atraviesa el sector productivo por los costos operativos y la falta de dinamismo.
Por su parte, el comercio mayorista y minorista también sufrió un impacto significativo con una baja del 7,0%. Esta caída está directamente ligada al enfriamiento de las ventas y la retracción del mercado interno, que sigue sin mostrar señales de reactivación en los principales centros urbanos del país. En total, siete sectores de actividad terminaron el mes con signo negativo.
Para evitar que el índice general del EMAE fuera todavía más negativo, la explotación de minas y canteras aportó la mayor incidencia positiva con un crecimiento del 9,9%. Este avance está motorizado principalmente por la actividad en Vaca Muerta y los proyectos de litio, sectores que operan con una dinámica independiente al consumo doméstico.
Asimismo, la agricultura y ganadería registró una suba del 8,4%, consolidando la recuperación del campo tras los períodos críticos de sequía. Otro sector con un salto porcentual importante fue la pesca, que creció un 14,8% interanual. Sin embargo, estas actividades primarias no logran compensar el peso de la industria y el comercio en la estructura del Producto Interno Bruto (PIB).
Con los datos de febrero, la actividad económica acumula un bimestre complejo. La baja mensual del 2,6% pone en duda la velocidad de la recuperación esperada por el Gobierno y enciende alarmas sobre la profundidad de la recesión. El sector de la construcción y los servicios también se mantienen bajo la lupa, a la espera de que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una mejora real de los niveles de producción.