La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España informó este domingo el fallecimiento del prestigioso director argentino Adolfo Aristarain, a los 82 años. Su muerte marca el cierre de una trayectoria clave para el cine tanto de nuestro país como en la Nación ibérica.
Fallece el cineasta argentino Afolfo Aristarain. Muy ligado al cine español, recibió dos Premios Goya y la Medalla de Oro de la Academia de Cine.https://t.co/J9uB9trFDB pic.twitter.com/yV5DttuDhG
— Academia de Cine (@Academiadecine) April 26, 2026
“Muy ligado al cine español –vivió en nuestro país durante siete años, donde rodó algunos de sus trabajos–, el autor de Un lugar en el mundo (Goya a Mejor Película Internacional) o Lugares comunes (Goya a Mejor Guion Adaptado) recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine correspondiente al año 2024”, expuso la Academia.
En tanto, parafrasearon al propio Aristarian: “El cine es un oficio despiadadamente traidor para quien lo ejerce. Aunque uno intente esconder lo que uno es, tarde o temprano el director desnuda su alma sin quererlo en primer plano. El cine que uno hace es lo que uno es”.
El notable director realizó 11 películas y en otras treinta se desempeñó como asistente. En su haber hay clásicos como Tiempo de revancha (1981), filmada en plena dictadura militar argentina; Un lugar en el mundo (1992) y Martín (Hache) (1997). Hasta el momento, se desconocen las razones detrás del fallecimiento del director.
Admirador de John Ford y Alfred Hitchcock, sus primeros pasos en la industria estuvieron atravesados por distintos oficios: trabajó como meritorio, sonidista, montador y asistente tanto de producción como de dirección, e incluso tuvo una breve aparición como actor en Dar la cara, dirigida por José Martínez Suárez.
Su formación se consolidó bajo la guía de Mario Camus, mientras que su vínculo creativo con la guionista Kathy Saavedra —a quien reconocía como clave para evitar la sensiblería— aportó profundidad y equilibrio a sus relatos.
Con el tiempo, su estilo logró renovar la narrativa cinematográfica local en las décadas del 70 y 80, en sintonía con lo que realizadores como Francis Ford Coppola y Martin Scorsese impulsaban en Hollywood.
Alejado de los enfoques costumbristas, apostó por historias más humanas y una mirada audaz sobre el cine de género, siempre con una comunicación directa con el espectador.
Nada en su obra era casual: cada plano y cada diálogo estaban cuidadosamente construidos para incomodar, emocionar y, por sobre todo, narrar con precisión.