domingo 03 de mayo de 2026 - Edición Nº4425

Interés general | 2 may 2026

A 44 años

ARA General Belgrano: 36 horas a la deriva y una orden clave para sobrevivir

Excombatientes recuerdan el drama tras el ataque y cómo resistieron en balsas en medio del frío extremo.


A más de cuatro décadas del hundimiento del ARA General Belgrano, los relatos de quienes sobrevivieron siguen poniendo en palabras una de las escenas más duras de la Guerra de Malvinas. No sólo por el impacto de los torpedos, sino por lo que vino después: horas interminables a la deriva en condiciones extremas.

El 2 de mayo de 1982, el buque fue atacado por un submarino británico fuera de la zona de exclusión. En menos de una hora, la tripulación tuvo que abandonar la nave en medio del humo, el fuego y la desesperación. Muchos lograron subirse a balsas, pero ahí comenzó otra lucha, igual de difícil.

Con temperaturas cercanas a cero, olas de varios metros y un mar completamente hostil, la supervivencia dependía de pequeños gestos. Entre ellos, uno fundamental: no dormirse. Los sobrevivientes recuerdan que mantenerse despiertos era clave para no sucumbir al frío.

Para lograrlo, se movían constantemente, se turnaban lugares, sacaban el agua que entraba a las balsas y hablaban entre ellos. Incluso cantar o repetir frases servía para mantenerse activos. Quedarse quieto podía ser mortal.

Las horas pasaban sin noticias. Muchas balsas quedaron separadas entre sí y la sensación de aislamiento era total. Durante gran parte del tiempo no veían nada alrededor, sólo mar y oscuridad. La incertidumbre crecía: si alguien los había visto, si el rescate iba a llegar a tiempo.

Recién después de unas 36 horas comenzaron las tareas de auxilio. El operativo fue lento y complejo, pero permitió salvar a cientos de tripulantes que resistieron en condiciones límite.

El hundimiento del Belgrano dejó 323 muertos y más de 700 sobrevivientes. Para muchos, volver a tierra firme fue apenas el comienzo de otra etapa marcada por el recuerdo de lo vivido y la pérdida de compañeros.

Hoy, esos testimonios no sólo reconstruyen un hecho histórico, sino que también muestran hasta dónde puede llegar la resistencia humana cuando la única opción es sobrevivir.

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