martes 05 de mayo de 2026 - Edición Nº4427

Política | 5 may 2026

AHOGO PRESUPUESTARIO

Crisis en la UBA: los hospitales universitarios tienen fondos para solo 45 días

Las autoridades de los seis centros de salud denunciaron un "ahogo financiero" extremo y advirtieron que a mediados de junio podrían cesar la atención. "Estamos operando al 50%", aseguraron los directivos.


La red de salud de la Universidad de Buenos Aires (UBA) entró en una cuenta regresiva dramática. Este martes, en una conferencia de prensa que unificó el reclamo de toda la comunidad médica académica, los directores de los seis hospitales universitarios lanzaron un ultimátum: debido al desfinanciamiento y el congelamiento de partidas, las instituciones tienen recursos para funcionar apenas 45 días más.

El aviso afecta al Hospital de Clínicas, el Instituto Roffo, el Lanari, el Vaccarezza, el Hospital de Odontología y la Facultad de Ciencias Veterinarias. Según explicaron, el presupuesto actual no permite proyectar la atención más allá de la primera quincena de junio.

"El presupuesto para funcionamiento está agotado. Si no hay un auxilio económico real, en seis semanas la red de hospitales no tendrá capacidad operativa para recibir a un solo paciente más", sentenció Marcelo Melo, director del Clínicas, quien encabezó la presentación del crítico informe.

Un sistema trabajando "a media máquina"

El impacto del recorte presupuestario ya se siente en la atención diaria. Según detallaron los profesionales, la falta de fondos obligó a implementar un plan de contingencia que ya afecta a miles de personas que dependen del sistema público gestionado por la universidad.

"Hoy todos los centros de salud de la universidad estamos operando al 50% de nuestra capacidad. Se han tenido que restringir cirugías programadas y se limitaron drásticamente las internaciones porque no podemos garantizar los insumos médicos básicos, como reactivos, drogas oncológicas o materiales descartables", señalaron durante la conferencia.

La situación es especialmente sensible en instituciones de alta complejidad como el Instituto Roffo, especializado en oncología. La red de la UBA atiende a más de 700.000 personas por año, muchas de las cuales presentan patologías que no pueden ser tratadas en otros centros del sistema sanitario.

El conflicto por el presupuesto 2026

El punto de conflicto es la falta de actualización del presupuesto 2026 frente a la inflación acumulada. Mientras los costos de los insumos médicos —en su mayoría dolarizados— se dispararon, las partidas enviadas por el Gobierno Nacional permanecen en niveles que los directivos consideran "insostenibles".

  • Corte con proveedores: La mayoría de las empresas proveedoras de insumos críticos ha restringido las entregas ante la imposibilidad de las instituciones de cancelar deudas.

  • Atraso salarial: Se advirtió que un médico residente percibe ingresos cercanos a los $1.500.000, lo que profundiza la crisis de recursos humanos ante la fuga de profesionales.

  • Gastos básicos: Las subas en las tarifas de servicios públicos (luz, gas y agua) han consumido gran parte de las partidas destinadas a la compra de materiales de salud.

"No se trata de una disputa política, sino de una cuestión de supervivencia sanitaria. Sin fondos para funcionar, el sistema se apaga", subrayaron las autoridades de la UBA.

La respuesta oficial y la marcha del 12 de mayo

Desde el Ministerio de Capital Humano rechazaron los términos del reclamo y aseguraron que las transferencias se encuentran "al día" según la normativa vigente. El Gobierno sostiene que el conflicto responde a una puja por la distribución de recursos y acusó a la conducción universitaria de realizar una maniobra política.

Este escenario de tensión total se da en la antesala de la Marcha Federal Universitaria convocada para el próximo martes 12 de mayo. Se espera que la movilización sea masiva, con el reclamo por los hospitales de la UBA como uno de los ejes principales de la protesta.

Con el presupuesto en el límite, el reloj sigue corriendo: según los directores, quedan apenas 45 días para evitar el colapso total de uno de los pilares de la salud pública argentina.

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