martes 12 de mayo de 2026 - Edición Nº4434

Interés general | 12 may 2026

Salud & Bienestar

Mandarinas al sol, sopa y tonos ocre: el otoño se cobra sus beneficios

Con la reducción de las horas de luz natural, muchas personas empiezan a experimentar cansancio, cambios en el estado de ánimo, dificultades para concentrarse y alteraciones en el sueño ¿Qué le pasa al cuerpo?


La llegada del otoño no sólo modifica la temperatura y las rutinas diarias. A medida que disminuyen las horas de luz solar, el organismo también comienza a atravesar cambios que pueden impactar directamente en el estado de ánimo, el descanso, la energía y la motivación. Aunque muchas personas lo atribuyen simplemente al cansancio o al ritmo de vida, existe una explicación biológica detrás de este fenómeno estacional.

Uno de los efectos más frecuentes durante esta época del año es la sensación de fatiga persistente. También pueden aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse, aumento del apetito —especialmente por alimentos ricos en carbohidratos—, cambios en el sueño y una sensación general de desgano. En algunos casos, estos síntomas pueden intensificarse y afectar la vida cotidiana.

La reducción de la luz natural altera procesos fundamentales del organismo. La menor exposición solar influye en la producción de serotonina, vinculada al bienestar emocional, y de melatonina, la hormona que regula el sueño. Además, impacta sobre el ritmo circadiano, el reloj biológico que organiza múltiples funciones del cuerpo a lo largo del día.

“El cuerpo humano está preparado para responder a la luz natural. Cuando las horas de sol disminuyen, pueden producirse cambios físicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos o se naturalizan. Es habitual que las personas consulten recién cuando el cansancio o la apatía empiezan a interferir con su rutina”, explica la licenciada Liliana Acuña, psicóloga de Boreal Salud (MP 4379).

Trastorno Afectivo Estacional

Este fenómeno puede presentarse de manera leve o más intensa. En algunos casos, incluso, se desarrolla el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición reconocida por los organismos de salud mental que aparece principalmente durante los meses con menos luz solar. 

Además del impacto emocional, los cambios estacionales también pueden influir sobre hábitos cotidianos como la alimentación, la actividad física y la calidad del descanso. La combinación de menos exposición al aire libre, menor movimiento y rutinas más sedentarias puede potenciar la sensación de agotamiento y afectar el bienestar general.

“Muchas veces los síntomas se minimizan porque se consideran normales de esta época del año, pero cuando persisten o afectan la calidad de vida es importante consultar con profesionales. Existen herramientas y tratamientos eficaces para atravesar este período de manera saludable”, agregaron desde Boreal Salud.

Las recomendaciones

Entre ellas, se encuentran mantener horarios de sueño regulares, aprovechar al máximo las horas de luz natural, realizar actividad física y sostener espacios de socialización. En los casos más severos, los profesionales también pueden indicar psicoterapia, acompañamiento médico o tratamientos específicos como la fototerapia, que utiliza luz artificial brillante para compensar la falta de exposición solar.

Detectar los síntomas a tiempo y comprender que los cambios estacionales también pueden impactar en la salud física y emocional resulta clave para prevenir que el malestar se prolongue o se intensifique durante los meses más fríos del año.

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