miércoles 13 de mayo de 2026 - Edición Nº4435

Interés general | 13 may 2026

Protocolo de acción

Si estoy solo y tengo un infarto: cómo actuar sin perder tiempo

En un contexto donde uno de cada cuatro hogares en Argentina es unipersonal, saber cómo reaccionar ante una señal de alarma cardíaca es determinante.


En Argentina ocurren más de cien infartos por día y el riesgo aumenta para quienes viven solos. Ante esta realidad, el doctor Sergio Baratta, jefe de Cardiología del Hospital Universitario Austral, brinda una hoja de ruta práctica para mantener la calma, saber cómo proceder y evitar errores comunes que ponen en riesgo la vida.

La premisa fundamental es que el tiempo es corazón, ya que cuanto antes se solicite ayuda y se inicie el tratamiento, mayores serán las posibilidades de limitar el daño. Este recordatorio es crítico en un país donde ocurren unos 40.000 infartos anuales y donde uno de cada cuatro hogares es ya unipersonal. 

El cuerpo habla: cómo identificar el mapa del dolor

Reconocer las señales es el primer paso. A diferencia de las escenas dramáticas del cine, el infarto no siempre se presenta con un colapso repentino. Lo más frecuente es un dolor, opresión o ardor en el pecho, que también puede irradiarse a la espalda, los hombros, los brazos, el cuello o la “boca del estómago”. “Puede comenzar de forma súbita —aunque también hacerlo de manera gradual— y persistir más de 10 a 15 minutos o reaparecer después de una pausa”, explica el especialista.

El infarto agudo de miocardio, sin embargo, no siempre se presenta de la misma manera. En las mujeres, con frecuencia aparece como dolor epigástrico o ardor parecido a una acidez, una sensación de malestar general difícil de precisar, o incluso como un cansancio súbito o una ansiedad inexplicable.

También pueden registrarse desmayos, episodios de sudoración profusa o dolores que se confunden con una gastritis. A estos signos se suman falta de aire, sudor frío, náuseas, mareos, palidez, eructos o incluso bostezos que, aunque no sean las alarmas clásicas, “no deben subestimarse”, en las categóricas palabras del especialista.

En ocasiones el componente emocional acompañante hace que se subestime el síntoma de la molestia precordial (es decir, el malestar localizado en el pecho, especialmente en la zona donde se proyecta el corazón). “No hay que olvidarse de que la mujer pierde la protección cardiovascular de los estrógenos luego de la menopausia y la enfermedad cardíaca es la causa más frecuente de mortalidad, muy por encima de las causas ginecológicas”.

En los adultos mayores, mientras tanto, las señales pueden ser todavía más atípicas: “cambios bruscos en el estado general, como cuadros confusionales o delirium, apatía repentina, falta de apetito o una pérdida súbita de la funcionalidad habitual”, precisa el experto. Indicios, en fin, que muchas veces tardan en asociarse con un problema cardíaco, pero que pueden ser la forma en la que el corazón da su aviso.

Emergencias es el contacto más urgente

Ante la sospecha, actuar rápido es determinante. El primer paso es llamar a Emergencias (107 o sistema local, o el servicio privado correspondiente), describir lo que ocurre y brindar la ubicación exacta. Una regla de oro: no cortar la comunicación antes de que el operador lo indique. “No es raro que el operador permanezca en la línea monitoreando la evolución del cuadro. Si el dolor cambia o aparecen nuevos síntomas, hay que informarlo de inmediato”, señala el cardiólogo. Recién después, se recomienda avisar a un familiar o persona de confianza.

Logística de supervivencia

Mientras llega la ambulancia, pequeñas acciones pueden hacer la diferencia. Abrir la puerta o destrabar accesos y encender las luces facilita el ingreso del equipo médico. También es importante no permanecer de pie: la posición recomendada es semi-sentado o recostado, con la cabeza elevada. “Se reduce la carga sobre el corazón y el riesgo de caídas”, explica el especialista. Además, aconseja evitar esfuerzos, aflojar la ropa ajustada, mantener el teléfono a mano y respirar de forma lenta y profunda.

Sobre la aspirina

El especialista aclara que puede ser útil si se sospecha un infarto y no hay contraindicaciones, pero idealmente debe tomarse bajo indicación médica. En ningún caso debe reemplazarse por otros analgésicos como ibuprofeno o diclofenac.

Cuando llega la ayuda...

El equipo de emergencias evalúa al paciente, realiza un electrocardiograma y puede iniciar tratamiento con oxígeno o fármacos según el caso. Luego, coordina el traslado a un centro con capacidad de reperfusión, como angioplastia o trombólisis.

“El sistema de Emergencias permite iniciar la evaluación precoz y acelerar el acceso al tratamiento adecuado”, destaca el doctor Baratta. Y refuerza: “Cuanto más se demora la atención, mayor es el daño irreversible; la oclusión prolongada de una arteria aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca, arritmias graves e incluso la muerte”.

Errores frecuentes

Entre ellos, se cuentan esperar a que el dolor ceda, ducharse, llamar primero a un familiar o intentar trasladarse por cuenta propia. Sólo retrasan la atención. Si los síntomas persisten o generan duda, es fundamental insistir en la consulta y asegurar el traslado a un centro de mayor complejidad. En un infarto, subraya el experto con énfasis, “cada segundo cuenta”.

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