La exgobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, no ocultó diferencias con La Libertad Avanza al dar cuenta que acompañar el rumbo económico del Gobierno “no significa hacer de cuenta que no vemos el cansancio, la angustia o la incertidumbre que todavía existe en muchísimas familias”.
“Cuanto más lo pienso, más convencida estoy de que el peor error que puede cometer un espacio político no es equivocarse, sino dejar de interpretar el momento histórico que tiene adelante, dejar de entender qué le está pasando a la gente y aferrarse a respuestas viejas para problemas completamente nuevos”, explicó la titular de la Fundación Pensar a través de una publicación en redes sociales titulada “¿Para qué existe el PRO?”.
En este sentido, recordó que la fuerza macrista surgió “en medio de un cambio cultural enorme” y resaltó que en la actualidad “la tecnología vuelve a transformar todo”.
“Las personas están cansadas, decepcionadas, agotadas emocionalmente después de tantos años de frustraciones, y aparece una demanda social mucho más extrema, más impaciente y más enojada”, expuso.
En otro tramo de su mensaje, consignó que “en el fondo, lo que estamos discutiendo es qué tipo de sociedad queremos ser. Y muchas veces esa discusión aparece planteada como si hubiera solamente dos opciones posibles: si priorizamos la estabilidad macroeconómica sin un desarrollo que les llegue a todos, o priorizamos una economía subsidiada a costa del largo plazo”.
“Yo, sinceramente, creo que esa es una falsa elección, una simplificación peligrosa que la Argentina ya sufrió demasiadas veces”, alertó la diputada nacional con mandato cumplido.
Luego dijo no creer “que haya que elegir entre orden y sensibilidad. No creo que un país tenga que optar entre equilibrio fiscal o empatía. Y tampoco creo que cuidar la economía implique mirar para otro lado cuando hay familias que sienten que el esfuerzo no alcanza, comerciantes que no llegan, jubilados angustiados o jóvenes que sienten que, incluso haciendo todo bien, el futuro les queda lejísimo”,
“Los cambios profundos no se sostienen solamente con bronca” y “a veces romper una inercia es necesario, pero después hay que construir, y construir es infinitamente más difícil”, analizó.
“Acompañar el rumbo económico cuando creemos que es correcto no significa dejar de mirar lo que pasa en la vida cotidiana. No significa hacer de cuenta que no vemos el cansancio, la angustia o la incertidumbre que todavía existe en muchísimas familias”, insistió Vidal.
Finalmente aclaró que “señalar eso no es traicionar el cambio”, sino “intentar que salga bien, que sea sostenible y que no termine rompiendo algo mucho más profundo, que es el vínculo entre una sociedad y la esperanza de que el futuro puede ser mejor”.