El secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), Luis Barrionuevo, lanzó una fuerte advertencia sobre el escenario político y social de la Argentina. El histórico dirigente sindical aseguró que el movimiento obrero organizado cuenta con la fuerza suficiente para desestabilizar la gestión nacional, aunque aclaró de forma taxativa que las conducciones gremiales intentan evitar un quiebre institucional.
“La experiencia dice que si vamos a un paro de 36 horas con movilización el gobierno cae”, disparó Barrionuevo. Sin embargo, inmediatamente matizó su afirmación al señalar la postura de prudencia que mantiene el sector: “Si hacemos un paro de 36 horas con movilización, cae Milei, pero no queremos”.
Las definiciones del líder gastronómico se dieron en el marco de una entrevista concedida al programa Modo Fontevecchia por Radio Perfil, donde analizó la relación entre la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Casa Rosada, trazando un paralelo con crisis históricas que atravesó el país.
Al evaluar la figura y el método de conducción de Javier Milei, el jefe de UTHGRA no ahorró cuestionamientos hacia la falta de pericia de la gestión libertaria para entablar puentes con los sectores tradicionales de la representación social. En ese sentido, calificó al jefe de Estado como un "animal económico" que no entiende de política.
Más allá de la lectura de superestructura, Barrionuevo puso el foco de su preocupación en la microeconomía y en el impacto directo que el programa oficial tiene sobre los comercios, las PyMEs y los puestos de trabajo del sector servicios:
Deterioro del mercado interno: Advirtió que la actividad económica y el consumo masivo se encuentran actualmente "en el fondo del mar".
Licuación de ingresos: Denunció la existencia de salarios reales profundamente deteriorados que no cubren los costos básicos.
Crisis comercial: Describió un paisaje urbano crítico, caracterizado por una proliferación de locales vacíos con carteles de alquiler debido a la imposibilidad de sostener los costos fijos.
La frase sobre la capacidad de daño de una medida de fuerza de 36 horas expone la tensión interna que vive el sindicalismo. Mientras las bases de diversas federaciones reclaman profundizar el plan de lucha frente a la recesión, la mesa chica de la CGT calibra el impacto de sus acciones para no quedar expuesta ante la opinión pública como un factor de desestabilización antidemocrática.