El Paris Saint-Germain volvió a escribir una página dorada en su historia. El equipo dirigido por Luis Enrique derrotó al Arsenal FC en la final de la Champions League y se convirtió en bicampeón de Europa tras una apasionante definición por penales.

La final arrancó cuesta arriba para los franceses. Apenas comenzado el partido, el alemán Kai Havertz aprovechó una rápida acción ofensiva para adelantar al conjunto londinense y ponerle suspenso a la definición. Con la ventaja, Arsenal apostó a su habitual fortaleza defensiva y logró incomodar durante varios pasajes al vigente campeón.
Sin embargo, PSG volvió a demostrar por qué es considerado uno de los equipos más sólidos del planeta. Con paciencia y control de la pelota fue inclinando la cancha hasta encontrar el empate en el complemento. El encargado de igualar el marcador fue Ousmane Dembélé, que transformó un penal en gol para devolverle la esperanza a los parisinos.
A partir de allí, el encuentro se abrió y ambos tuvieron oportunidades para quedarse con la copa. Los franceses generaron las situaciones más claras, mientras que Arsenal intentó lastimar con transiciones rápidas y pelotas detenidas. Sin diferencias en el tiempo reglamentario, la definición se trasladó a los penales.
Desde los doce pasos apareció la sangre fría del PSG. Los ingleses fallaron ejecuciones clave y el conjunto parisino aprovechó la oportunidad para sellar una nueva conquista continental. De esta manera, el club francés sumó su segunda Champions consecutiva y confirmó una era de dominio en el fútbol europeo.
Lejos de depender de figuras individuales, el equipo construido por Luis Enrique volvió a destacarse por su funcionamiento colectivo, una identidad que se consolidó tras la salida de grandes estrellas y que hoy lo tiene nuevamente en la cima del continente. El PSG festeja otra vez y ya se ganó un lugar entre los grandes equipos de esta época.