miércoles 03 de junio de 2026 - Edición Nº4456

Policiales y Judiciales | 3 jun 2026

Ineptitud

Entró a robar a un negocio de Lanús, sonó la alarma y huyó por los techos en las narices de la policías

La llegada de los uniformados en -al menos- cuatro patrulleros, fue luego de accionarse la alarma vecinal. Desde las alturas, el delincuente mantuvo un insólito intercambio verbal con los efectivos y logró escapar.


Un ladrón entró a robar a Mister Aurora, una reconocida fábrica de pastas ubicada en San Martín y Magallanes, en el partido bonaerense de Lanús y cuando parecía tener el boleto picado al haber sido rodeado por una decena de policías, logró huir por los techos.

Alrededor de las 2 de la mañana, tres delincuentes comenzaron a merodear el frente del establecimiento y, tras evaluar los accesos, uno de ellos logró trepar y meterse en el interior de la propiedad a través del sector de los techos.

A pesar de que el ladrón cortó el suministro eléctrico de la fábrica de pastas con el objetivo de anular los sistemas de seguridad, los dispositivos sonaron de inmediato. Además, otro dispositivo comenzó a inundar de un espeso humo el salón de ventas y producción, atrapando momentáneamente al delincuente.

De acuerdo a lo informado por TN, al percatarse de que la situación se había salido de control, los dos cómplices que esperaban afuera en rol de “campana” escaparon corriendo del lugar.

Por su parte, el delincuente que se encontraba adentro quedó acorralado por la densa humareda y se vio forzado a salir hacia la parte superior del inmueble.

La ineptitud policial

Los propietarios de “Mr. Aurora” expresaron su indignación por el errático accionar de las fuerzas de seguridad. Es que, según denunciaron, el patrullero tardó casi una hora en arribar al lugar, a pesar de que la alarma estuvo sonando de manera ininterrumpida.

Cuando finalmente llegaron los policías -testigos afirmaron que se hicieron presentes entre cuatro y seis patrulleros en total-, la cuadra quedó completamente iluminada por las balizas de los coches.

En ese instante, los playeros de una estación de servicio lindera y varios vecinos que se habían asomado comenzaron a gritarles y señalarles el lugar exacto donde se escondía el sospechoso, quien estaba agazapado arriba del techo de la fábrica de pastas.

Y lo peor allí comenzaba. Es que lejos de entregarse, el delincuente comenzó a insultarse con los efectivos que se encontraban apostados en la vereda y el asfalto.

Los uniformados le ordenaban a los gritos que depusiera su actitud y bajara, pero la conversación se dilató sin que se tomaran medidas operativas concretas de captura o de bloqueo perimetral.

Aprovechando la falta de coordinación y la llamativa inacción de los uniformados para trepar de inmediato o cubrir los posibles puntos de fuga, el delincuente se desplazó con agilidad por las cubiertas de las propiedades linderas y se perdió de vista en la oscuridad de la manzana, burlando el megaoperativo.
 

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