jueves 04 de junio de 2026 - Edición Nº4457

Interés general | 4 jun 2026

Recursos humanos

Más de la mitad de los empleados necesitará mejorar sus habilidades para seguir siendo relevante

La cofundadora de NeXthumans y embajadora global de Singularity University, Agustina Paz, propone mirar la relevancia profesional como una combinación de tecnología, criterio y habilidades humanas.


La inteligencia artificial ya no es una promesa futura: está redefiniendo el trabajo, las capacidades profesionales y la forma en que las empresas compiten. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, si la fuerza laboral mundial estuviera compuesta por 100 personas, 59 necesitarían capacitación hacia 2030; además, el 39 % de las habilidades actuales podría transformarse o quedar obsoleto entre 2025 y 2030.

El mismo informe señala que el 63 % de los empleadores identifica la brecha de habilidades como la principal barrera para la transformación del negocio y que el 85 % planea priorizar el upskilling de sus equipos.

En Argentina, la aceleración también es visible: Randstad informó que el 81 % de las empresas ya aplica IA en distintas áreas de su negocio y que el 37 % utiliza IA, automatización y big data para atraer talento. A la vez, el 46 % de las compañías se enfoca cada vez más en desarrollar competencias de su fuerza laboral.

Para Agustina Paz, cofundadora de NeXthumans y embajadora global de Singularity University, el desafío no se reduce a dominar una herramienta: “Para mí, seguir siendo relevante implica algo bastante más profundo que aprender a usar la última herramienta de inteligencia artificial. Eso ayuda, claro, pero las herramientas cambian todo el tiempo y probablemente sigan cambiando cada vez más rápido”.

“Lo importante, desde mi mirada, es desarrollar una forma más activa de aprender, pensar y tomar decisiones en contextos donde la tecnología avanza a una velocidad mayor que nuestras estructuras mentales, educativas y organizacionales”, acota.

La especialista propone mirar la relevancia profesional como una combinación de tecnología, criterio y habilidades humanas. “Yo veo la relevancia profesional como una combinación de dimensiones. Primero, una sana curiosidad por las nuevas tecnologías: animarse a probarlas, explorarlas y entender qué posibilidades abren, sin necesidad de volverse experto técnico ni programador”, menciona.

“Después, una dimensión cognitiva: aprender a hacer mejores preguntas, interpretar información, detectar sesgos y evitar confundir una respuesta convincente con una respuesta verdadera. Y también una dimensión humana, que tiene que ver con fortalecer el criterio, la creatividad, la empatía, la comunicación y la capacidad de leer contextos complejos”, puntualiza.

La paradoja es que, mientras crece la adopción de IA, la formación todavía no acompaña al mismo ritmo. Randstad relevó que el 48 % de los trabajadores argentinos considera importante capacitarse en IA, pero el 95 % indicó no estar recibiendo capacitación por parte de su empresa.

Paz advierte que el riesgo no está solo en la automatización, sino en ceder el pensamiento. “La inteligencia artificial puede acelerar procesos, automatizar tareas y ampliar nuestras capacidades. La responsabilidad de pensar sigue siendo humana. De hecho, cuanto más sofisticada se vuelve la tecnología, más importante se vuelve el criterio. Delegar el pensamiento en la herramienta es un riesgo real. Y más silencioso que el reemplazo de empleos”, alerta.

En ese mapa, las habilidades más valiosas combinan adaptabilidad, pensamiento crítico y colaboración: “Las habilidades clave son pensamiento crítico, curiosidad, aprendizaje continuo, creatividad, resolución de problemas complejos, comunicación, colaboración y adaptabilidad. También agregaría una capacidad que se vuelve decisiva: trabajar con inteligencia artificial sin delegarle el pensamiento”.

Pero el cambio no puede recaer solo en las personas. “Yo lo veo como una responsabilidad compartida. Me parece peligroso poner toda la carga sobre las personas, como si cada profesional tuviera que reconvertirse solo, en sus ratos libres y con sus propios recursos. También sería ingenuo esperar que la organización haga todo si la persona no asume un rol activo frente a su propio aprendizaje”, asevera Paz.

Para las empresas, la capacitación deja de ser un beneficio adicional y pasa a ser una ventaja competitiva, “por eso aprender dejó de ser un beneficio adicional. Es una capacidad estratégica del negocio. Una empresa que aprende lento empieza a perder relevancia, incluso cuando incorpora buena tecnología.”

El punto de partida, no debería ser comprar tecnología, sino revisar capacidades, cultura y liderazgo. “En mi opinión, la tentación suele ser empezar por la tecnología porque es lo más visible. Comprar una plataforma, incorporar inteligencia artificial, automatizar procesos. Pero la transformación real empieza con una conversación bastante más incómoda: qué capacidades necesita desarrollar esta organización para seguir siendo relevante en los próximos años”, recalca la especialista yconcluye con una advertencia clave para cualquier estrategia de transformación: “La tecnología acelera lo que ya existe adentro de una organización, lo bueno y lo malo”.

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