Cada 8 de junio se conmemora el Día Mundial del Tumor Cerebral, una fecha que busca generar conciencia sobre una de las enfermedades más complejas, injustas y menos visibles del sistema oncológico. En Argentina y en el mundo, miles de personas conviven con un diagnóstico que llega tarde, que afecta funciones esenciales y que depende, en gran medida, del lugar donde le toca atenderse a cada paciente.
Los tumores cerebrales son una patología poco frecuente, pero de alto impacto. En Argentina se diagnostican cerca de 1.831 nuevos casos de tumores del encéfalo y del sistema nervioso central por año, equivalente a un promedio de cinco diagnósticos por día, representando el 1,4 % de todos los cánceres detectados en el país.
A nivel mundial, la OMS estima que se diagnostican alrededor de 300 mil casos nuevos de tumores cerebrales por año. Aunque representan solo el 2 % del total de tumores, son la principal causa de muerte por cáncer en personas menores de 39 años.
En la población pediátrica, los tumores cerebrales son la segunda causa más frecuente de cáncer, con una incidencia de 2,3 casos cada 100.000 niños y niñas menores de 15 años.
No se palpan, no se ven, y muchas veces sus primeros síntomas son inespecíficos: un dolor de cabeza persistente, una convulsión, un cambio de carácter. “Su baja prevalencia hace que muchas veces no formen parte de las primeras sospechas diagnósticas hasta que un estudio de alta complejidad muestra una imagen clara”, señala la doctora Alejandra Álvarez Bernardez (MN 140529), Oncóloga Clínica Especialista en Neurooncología.
El diagnóstico requiere resonancia magnética, estudios moleculares e intervención de múltiples especialistas, recursos que no siempre están disponibles de manera equitativa en todo el territorio argentino. A esto se suma que, una vez superado el tratamiento, muchas personas deben reinsertarse en la vida cotidiana cargando secuelas que la sociedad no siempre comprende.
Entre los tumores cerebrales existe un subtipo especialmente invisibilizado: los gliomas difusos de bajo grado con mutación del gen IDH en adultos. Su nombre es técnico, pero sus consecuencias son profundas. Se originan en las células gliales del cerebro; el gen IDH produce una proteína que ayuda a obtener energía y proteger a las células de daño molecular. Cuando ese gen muta, puede dar origen a este tipo de tumor.
Su incidencia se estima en torno a 0,5 por cada 100 mil habitantes por año, y los tumores IDH mutados representan aproximadamente el 12 % del total de gliomas. Se consideran una enfermedad rara por su baja frecuencia, aunque su prevalencia acumulada es mayor porque muchas personas conviven con la enfermedad durante años.
Aunque se los denomine “de bajo grado”, no son benignos: crecen de forma infiltrante y pueden progresar hacia formas más agresivas. El tiempo mediano desde el diagnóstico hasta la transformación maligna en adultos jóvenes es de aproximadamente 5,6 años.
Se presentan principalmente en adultos jóvenes y de mediana edad. Los síntomas de inicio más frecuentes son:
---) Convulsiones de aparición reciente: la forma de debut más común. Se presentan en el 60–80% de los casos.
---) Cefalea persistente o con cambio de patrón: en aproximadamente el 20–30% de los pacientes.
---) Déficits neurológicos focales (debilidad, dificultad para hablar o ver): en torno al 10–30%.
---) Cambios cognitivos o conductuales: dificultades de memoria, concentración o cambios de personalidad en un 10–20 %.
“Si bien ninguno de estos síntomas confirma por sí solo la presencia de un tumor cerebral, su persistencia o progresión justifica siempre una evaluación médica”, comentó el doctor Elías Ortega Chahla (MN 152777), oncólogo clínico de la Unidad de Neuro-Oncología del Instituto Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires y Miembro fundador de GAINO (Grupo Argentino de Investigación en Neuro-Oncología).
El diagnóstico temprano define el pronóstico. Permite una cirugía más efectiva en fases iniciales, facilita planificar tratamientos complementarios, puede retrasar o evitar la transformación maligna, y ayuda a preservar funciones neurológicas y calidad de vida.
El diagnóstico se realiza mediante resonancia magnética cerebral y se confirma con estudio histológico y molecular, incluyendo el estado de mutación IDH, que hoy define tanto el tratamiento como el pronóstico. La presencia de la mutación IDH se asocia a un pronóstico significativamente mejor, lo que convierte a su detección molecular en un dato clínico crucial.
“Pocas personas imaginan la enorme cantidad de profesionales que intervienen en este proceso”, reflexiona la doctora Álvarez Bernardez. El abordaje de un tumor cerebral requiere la participación de neurocirujanos, fonoaudiólogos, fisioterapeutas, neurofisiólogos, anestesiólogos, neuropatólogos, neurooncólogos y especialistas en radioterapia, entre otros.
“En tumores cerebrales, los resultados no están ligados únicamente a la experiencia individual de un profesional, sino también, y de forma decisiva, a la capacidad de trabajar en equipo. El mejor cuidado solo es posible cuando se trabaja en conjunto, y ningún paciente debería enfrentar su enfermedad dependiendo del lugar donde le tocó atenderse”, subraya la especialista.
Muchas personas que atravesaron el tratamiento deben luego reinsertarse en una sociedad que no comprende las secuelas neurológicas, cognitivas o conductuales. “Hay una injusticia menos visible: la de volver a exponerse a una sociedad que aún carga al cáncer de estigmas, especialmente cuando afecta al cerebro, donde las secuelas pueden ser incomprendidas, temidas o injustamente juzgadas”, advierte la médica.
---) Consultar de forma precoz ante convulsiones de inicio reciente o síntomas neurológicos nuevos y persistentes.
---) Solicitar resonancia magnética cerebral, que es el estudio de elección.
---) Consultar en un centro especializado en neurooncología para evaluación multidisciplinaria.
---) Confirmar el diagnóstico con estudio histológico y molecular, incluyendo estado de mutación IDH.
Laboratorio ECZANE Pharma S.A. anunció el lanzamiento del Premio Eczane a la divulgación en ciencia y salud, con el objetivo de promover la divulgación y el acercamiento a la opinión pública de los avances vinculados con el estudio, la evolución, el diagnóstico y el tratamiento de tumores cerebrales.
La iniciativa está dirigida a periodistas y divulgadores que sean autores de artículos, informes, reportajes, investigaciones o producciones periodísticas vinculadas a la temática de los tumores cerebrales. Los trabajos deberán haber sido publicados o emitidos en idioma castellano entre el 1 de junio de 2026 y el 30 de agosto de 2026, en medios de comunicación de cualquier alcance y soporte.
Podrán presentarse trabajos publicados o emitidos en las siguientes categorías o formatos:
• Prensa Escrita
• Televisión
• Radio
• Medio Digital
A modo de ejemplo, los trabajos podrán abordar temas como:
• prevalencia e incidencia de los tumores cerebrales;
• impacto sanitario, social y socioeconómico de la enfermedad;
• prevención, detección temprana, diagnóstico y acceso al sistema de salud;
• recorrido asistencial y experiencia de los pacientes;
• acceso a tratamientos y alternativas terapéuticas;
• calidad de vida, rehabilitación y acompañamiento integral;
• complicaciones, factores de riesgo y desafíos asociados;
• avances científicos, tecnológicos y médicos vinculados al diagnóstico y tratamiento.
Los trabajos serán evaluados por un jurado independiente designado por el organizador, integrado por profesionales de reconocida trayectoria en el ámbito periodístico, científico y/o médico, con experiencia vinculada a la temática del concurso.
La evaluación tendrá en cuenta, principalmente, los siguientes criterios:
• interés público y relevancia social del tema abordado;
• impacto periodístico y alcance informativo;
• exactitud, rigurosidad técnica y calidad de las fuentes utilizadas;
• profundidad investigativa y calidad del desarrollo periodístico;
• innovación en el tratamiento comunicacional de la temática;
• contribución a la concientización y divulgación responsable en materia de salud.
La nómina de ganadores será difundida el 30 de septiembre de 2026 a través de los medios y canales que determine el Organizador. Asimismo, los ganadores serán notificados individualmente por correo electrónico.
El Jurado seleccionará los tres trabajos que obtengan las mejores calificaciones generales, independientemente del formato en el que hayan sido publicados o emitidos.
Primer Premio: una Notebook Lenovo LOQ Core i5 12450HX, disco SSD 512 GB, RAM 8 GB, RTX 3050, o producto de similares características y prestaciones.
Segundo Premio: un dispositivo Amazon Kindle Scribe de 64 GB, con Pen y funcionalidades compatibles con audiolibros, o producto de similares características y prestaciones.
Tercer Premio: un dispositivo Amazon Kindle Paperwhite 7 de 16 GB, o producto de similares características y prestaciones.
Los trabajos podrán presentarse hasta el 30 de agosto de 2026 a las 18 horas y deberán enviarse por correo electrónico junto con el formulario de inscripción correspondiente.
Para solicitar el formulario, realizar consultas o enviar los trabajos: [email protected]
La participación en el concurso es gratuita.