El panorama político y judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sufrió un vuelco dramático en el Congreso de la Nación. Bloques de la oposición liderados por Unión por la Patria, Provincias Unidas y el frente de izquierda convocaron formalmente a una sesión especial para el próximo 23 de junio con el objetivo de interpelar al funcionario. El avance de la medida se tornó irreversible luego de que el PRO y otros sectores aliados decidieran soltarle la mano al oficialismo, dejando a la Casa Rosada sin el blindaje legislativo que sostenía al ministro coordinador.
El detonante que aceleró los tiempos parlamentarios fue la admisión pública por parte de Adorni de poseer medio millón de dólares en criptomonedas que omitió incluir en sus declaraciones juradas patrimoniales de los años 2023 y 2024. Para los legisladores, la falta ética reviste una gravedad institucional extrema debido a que el pasado 29 de abril, durante su informe de gestión ante la Cámara de Diputados, el funcionario aseguró bajo juramento que "nunca existió ocultación alguna" en sus bienes, incurriendo en una presunta contradicción pública que ahora investiga la Justicia.
#AdorniGate🔥₿ Kicillof fulminó a Adorni por el escándalo de los bitcoins: “Si fuera peronista estaría preso”
— ANDigital (@ANDigitalOK) June 12, 2026
El gobernador volvió a cargar contra el jefe de Gabinete, en este caso en medio de la polémica por su declaración jurada y su presunto ahorro e inversión en… pic.twitter.com/45pKfEWE4H
El quiebre definitivo del escudo legislativo oficialista se produjo por una decisión directa del expresidente Mauricio Macri. El líder del PRO ordenó formalmente a sus diputados votar a favor de la interpelación, argumentando a través de un duro comunicado partidario que el accionar del jefe de ministros "no tiene ninguna justificación posible" y erosiona gravemente la confianza pública.
A este aislamiento político se sumaron fuertes fisuras dentro del propio Gobierno. La vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, tildó de "una vergüenza" las explicaciones brindadas por Adorni sobre sus ahorros en negro, ensanchando la distancia entre el ala dura de la Casa Rosada y el armado legislativo.
La ofensiva opositora contempla una estrategia de pinzas entre ambas cámaras que podría terminar en la destitución efectiva de Manuel Adorni. En el Senado, el peronismo apura un proyecto para forzar una sesión única que combine la interpelación con la posterior votación de una moción de censura.
Con el giro del PRO, sumado al rechazo de la UCR y de los bloques federales alineados con el cordobismo, fuentes parlamentarias confirman que la oposición ya contaría con la mayoría necesaria para remover al funcionario de su cargo de forma constitucional.
El primer paso crucial se dará en la Cámara de Diputados el próximo 23 de junio. Para habilitar el debate, los bloques convocantes deberán consolidar el quórum sentando a 129 diputados en sus bancas, una meta que los analistas políticos ya consideran altamente viable tras el cambio de postura de los bloques dialoguistas. Adorni, además de acumular más de un mes de retraso para rectificar su declaración ante la Oficina Anticorrupción, enfrenta ahora una cuenta regresiva que amenaza con decretar el fin de su ciclo en la Jefatura de Gabinete.