domingo 14 de junio de 2026 - Edición Nº4467

Espectáculos | 14 jun 2026

China

Violinista prodigio argentino interpretó a Piazzolla junto a la Sinfónica de Pekín

Se trata de Marcos Carreras, quien brilló en la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida, un complejo palaciego que fuera residencia de los emperadores chinos y centro de poder imperial durante 500 años.


El talentoso violinista prodigio de 13 años, Marcos Carreras, regresó desde China, país en donde tocó como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Pekín, dirigida por el maestro Xia Xiaotang. Este suceso inédito para un niño latinoamericano aconteció el primer martes de junio en la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida, un vasto complejo palaciego en Pekín que fue la residencia de los emperadores chinos y centro del poder imperial durante casi 500 años.

El músico, que tiene oído absoluto, se presentó en el marco del 3° Concierto Especial del Día del Niño “La Esperanza del Futuro”.

Marcos Carreras, junto a la afamada orquesta china, interpretó “Decarísimo”, la exquisita composición instrumental de Astor Piazzolla.

“Ahora que lo pienso, no puedo creer que toqué con la Orquesta Sinfónica de Pekín. Lo asimilo, porque es increíble. Vos estás ahí, es un flashback y ya está”, afirma con emoción el violinista, días después de regresar a Buenos Aires.

La experiencia artística le significó también la obtención de una importante distinción. “Gané el concurso ‘The Hope of the future 2026’. Se trata de una hermosa placa que ya colgué en mí habitación”, puntualiza Marcos.

Durante su estadía, el pequeño huésped argentino, junto a su padre, fue atendido con suma hospitalidad. “Un coordinador nos acompañó a todos lados. Desde que nos recibió en el aeropuerto, fuimos trasportados en un auto Tesla. Como uno de los días coincidía con el cumpleaños, me obsequiaron una torta. Además de ensayar y tocar, pudimos recorrer la ciudad, caminar por la muralla y subir al teleférico”, revela el artista.

Cabe destacar que, el músico cuando se para frente a una partitura, sea un auditorio minúsculo o un teatro de gran envergadura, sorprende a expertos y neófitos por su presencia escénica, destreza y capacidad interpretativa.

“Cuanta más gente me mire en un concierto, mejor. No me pone nervioso. Al contrario, me motiva tocar para mucha gente”, afirma Marcos, que se dio el lujo de debutar como solista en el Teatro Colón a los 10 años.

En cada presentación individual o colectiva, el violinista emprende una especie de ritual, detrás de bambalinas. “Antes de pisar un escenario, pienso cómo cautivar al público”, confiesa Marquitos con la sorprendente madurez de un adulto.

A pesar de su corta edad, atesora una amplia trayectoria arriba de los escenarios. “Me encanta esta carrera. Amo la música”, enfatiza el nativo del barrio porteño de Almagro.

Recientemente, estuvo tocando en el ciclo “Conciertos del Mediodía: Jóvenes maravillosos” de la Semana Musical Llao Llao “El encuentro del arte y la naturaleza”, junto a la destacada pianista Tamara Benítez. Posteriormente, hizo lo propio en la Universidad Católica Argentina, en la ciudad entrerriana de Paraná.

Meses antes se había presentado en el marco de “La Noche de los Museos”, en los estudios de Radio Nacional Clásica, y en el Concierto “El Legado”, un homenaje al reconocido violinista y pedagogo Rafael Gíntoli (su actual maestro) en el Salón Dorado del Teatro Colón. Antes, se había presentado en la Usina del Arte, el Teatro 25 de Mayo, el Palacio Libertad y el Centro Cultural San Martín, entre otros.

Como solista, Marquitos tuvo el privilegio de tocar junto a la Orquesta Aeropuertos Argentina, la Orquesta Sinfónica Municipal de San Martín, la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda y la Orquesta del Tango de Buenos Aires, durante el “Octavo Festival Konex de Música Clásica 2023” y en la entrega de los premios “Radio Nacional Clásica 2023”.

Actuaciones y pergaminos más que suficientes, para que la Fundación “Corporación América” le otorgase una beca, como parte del programa “Cantera de talentos”, y el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo nombrase “Artista de Alta Dedicación”.

Hijo de violinistas, Marquitos aprendió a interpretar el violín antes que a leer. Es que ese instrumento que formaba parte de su cotidianidad, empezó a ser su juguete preferido.

Percibiendo “enamoramiento a primera vista”, sus progenitores lo inscribieron en el Centro Suzuki de Buenos Aires, para que aprendiese los conceptos básicos del violín. “Mi primer maestro fue Eduardo Ludueña”, declara el geminiano comentando que, a los 6 años fue invitado a tocar en el Live Virtual Concert, y a los 7, en el Concierto Cuatro Naciones, con buenos comentarios de los asistentes.

Ávido de adquirir mayores conocimientos, el pequeño participó de clases magistrales con la profesora Yolanda Wu y el maestro John Mc Grosso, renombrado profesor de la Universidad de Missouri. “La clase con el profesor me solucionó un montón la técnica”, asegura comentando que también hizo una capacitación con el maestro Rolando Prusak, durante la EPI 2025 en Bariloche.

Pese a que le dedica suficiente tiempo a los conciertos y a la formación musical, no descuida los estudios en la Escuela Juan Pedro Esnaola, institución en donde cursa primer año y sus autoridades le han armado un secundario más a medida, que le permita cumplir con los compromisos musicales y realizar giras dentro y fuera del país.

Si bien, administran la cuenta de Instagram @marcoscarerrasviolin y se esfuerzan para que tenga buena educación, sus padres no son absorbentes ni sobreprotectores. “A pesar de los conciertos que tengo, ellos no me exigen. Por el contrario, diagraman mi vida para que también juegue como cualquier niño de mi edad”, admite el músico.

Precisamente, en los ratos libres, además de encontrarse con sus amigos, el fanático de Ferro y declarado “refutbolero”, le dedica tiempo a ordenar su habitación. “Soy un varón ordenado. Considero que dentro del desorden hay un orden, siempre. Puedo tener todo desparramado, pero sé dónde está cada cosa”, remarca el pequeño artista.  

Con un porvenir promisorio, el virtuoso violinista aspira a seguir conectando con el público y transmitir emociones profundas. Pero paso a paso, sin quemar etapas. “Mi sueño es hacer una gira internacional y tocar en los lugares más importantes de Europa, como Francia, España e Inglaterra”, concluye Marcos Carreras, recién llegado desde Alemania, en donde obtuvo el Premio Al Sonido Thomastik, tras ser finalista y haber competido en el International Anton Rubinstein.

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