Por Andrea Marchioni (*)
El cáncer de riñón es una enfermedad mayormente silenciosa. Puede crecer durante meses o incluso años sin provocar síntomas claros y, en un porcentaje considerable de casos, aparece como un hallazgo incidental en una ecografía, una tomografía o un estudio abdominal solicitado por otra causa.
Esa característica lo convierte en un tumor especialmente desafiante: ante la ausencia de señales tempranas, la oportunidad de detectarlo depende en gran medida de los controles médicos, de la evaluación de factores de riesgo o de la consulta ante síntomas que no deberían minimizarse.
De acuerdo con el Global Cancer Observatory (GLOBOCAN 2022), de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer y la Organización Mundial de la Salud, en Argentina se estiman 4.908 nuevos casos de cáncer de riñón por año. La misma fuente registra 2.385 muertes asociadas a esta enfermedad y ubica al cáncer renal como el sexto tumor más frecuente del país, con el 3,7 % de los nuevos diagnósticos oncológicos.
El impacto es especialmente marcado en varones. Según GLOBOCAN, de los 4.908 casos estimados en Argentina, 3.409 corresponden a hombres. Esto significa que casi 7 de cada 10 diagnósticos se producen en población masculina. En ellos, el cáncer de riñón aparece como el cuarto tumor más frecuente, después del cáncer de próstata, colorrectal y pulmón.
A diferencia de otros cánceres más instalados en la conversación pública, el cáncer de riñón suele tener menor visibilidad. Sin embargo, sus cifras muestran que se trata de una enfermedad relevante y que merece más atención.
Según la Mayo Clinic, el cáncer de riñón generalmente no produce signos ni síntomas en sus etapas iniciales. Cuando la enfermedad avanza, pueden aparecer sangre en la orina, dolor persistente en la espalda o en el costado, pérdida de apetito, cansancio, fiebre o pérdida de peso sin causa aparente.
La sangre en la orina es uno de los signos que más debería llamar la atención. Aunque puede estar asociada a infecciones urinarias, cálculos u otras condiciones benignas, su presencia siempre requiere una consulta médica. Lo mismo ocurre con el dolor lumbar persistente, la pérdida de peso involuntaria o la aparición de una masa abdominal.
Debido a que varios de estos síntomas pueden confundirse con cuadros frecuentes o atribuirse al cansancio, dolores musculares o a molestias pasajeras, uno de los mensajes centrales para la comunidad es que debemos consultar cuando un síntoma persiste, se repite o aparece sin explicación clara.
El cáncer de riñón no tiene una única causa. Como ocurre con otros tumores, suele desarrollarse a partir de una combinación de factores. Algunos no se pueden modificar, como la edad, los antecedentes familiares o ciertas condiciones genéticas. Otros, en cambio, sí están vinculados con hábitos o condiciones de salud que pueden controlarse.
Según la Mayo Clinic, entre los factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer renal se encuentran la edad avanzada, el tabaquismo, la obesidad, la presión arterial alta, los tratamientos prolongados de diálisis y los antecedentes familiares de cáncer de riñón.
Esto permite plantear una dimensión preventiva: dejar de fumar, mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y realizar controles médicos periódicos que si bien no eliminan por completo el riesgo, pueden contribuir a reducirlo o a detectar problemas de salud en etapas más tempranas.
El diagnóstico del cáncer de riñón suele comenzar con estudios por imágenes. La ecografía abdominal puede ser una primera herramienta de detección, mientras que la tomografía computada y la resonancia magnética permiten obtener información más precisa sobre el tamaño, la localización y la extensión del tumor.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que, una vez detectado el cáncer renal, es necesario determinar el estadio de la enfermedad. Esa información permite saber si el tumor está limitado al riñón o si se extendió a ganglios, vasos sanguíneos u otros órganos, y resulta fundamental para definir el tratamiento.
En algunos casos, los estudios por imágenes son suficientes para orientar la conducta médica. En otros, puede requerirse una biopsia u otros estudios complementarios, según la evaluación del equipo tratante.
Las opciones terapéuticas dependen del estadio de la enfermedad, del estado general del paciente, de la función renal y de si el tumor está localizado o se ha extendido a otros órganos.
Cuando el cáncer está localizado, la cirugía suele ocupar un lugar central. Puede realizarse una nefrectomía parcial, en la que se extirpa el tumor preservando parte del riñón, o una nefrectomía total, cuando es necesario retirar el órgano completo.
En los casos avanzados o metastásicos, el tratamiento del cáncer renal cambió de manera significativa en los últimos años. De acuerdo con el National Cancer Institute, entre las opciones de tratamiento se incluyen cirugía, inmunoterapia y terapias dirigidas.
La inmunoterapia busca estimular al sistema inmune para que reconozca y ataque las células tumorales. Las terapias dirigidas, por su parte, actúan sobre mecanismos específicos que el tumor utiliza para crecer, multiplicarse o formar nuevos vasos sanguíneos. En la práctica clínica actual, estas estrategias se combinan según las características del paciente y de la enfermedad.
El cáncer de riñón no siempre puede prevenirse, pero sí puede conocerse mejor. Y esa información puede hacer una diferencia.
Su baja visibilidad pública contrasta con su peso real dentro de las estadísticas oncológicas nacionales. El mensaje no es generar alarma, sino promover conciencia. Ante sangre en la orina, dolor persistente en un costado, pérdida de peso inexplicada, cansancio intenso o antecedentes familiares relevantes, la consulta médica no debería postergarse.
En una enfermedad que con frecuencia avanza sin síntomas iniciales, por lo que prestar atención a las señales del cuerpo y sostener controles médicos adecuados puede abrir una oportunidad de diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.
(*) Coordinadora del Instituto de Oncología Hospital Alemán (MN 135102)