La economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), Agostina Ambrosi, se refirió a la persistente “preferencia de los argentinos por ahorrar en dólares”, situación que “afecta la inversión, el empleo y el crecimiento”.
“A pesar de los cambios de gestión que haya en el gobierno, no se altera la preferencia de la gente por ahorrar en dólares como una forma de protección”, contextualizó en torno a un reciente informe.
Asimismo, remarcó que gran parte de esos fondos permanecen fuera del sistema bancario. “Es una práctica generalizada, que es muy perjudicial para la economía en su conjunto, porque sale ese ahorro del circuito formal”.
“Después de décadas de inflación, confiscaciones o cambios de reglas, la gente usa el dólar para ahorrar como protección”, explicó en declaraciones a Canal E.
Del mismo modo, puso de relieve que “mantener un equilibrio fiscal en términos de las cuentas del Gobierno de manera sostenida es lo que termina dando previsibilidad y confianza”.
“Lo más importante es mejorar la calidad institucional que hoy tenemos”, acotó, al considerar que la transparencia y el cumplimiento de reglas estables son condiciones indispensables para modificar el comportamiento de los ahorristas.
Entre las propuestas analizadas por IDESA, Ambrosio destacó la institucionalización de un régimen bimonetario que permita una mayor integración del dólar dentro de la economía formal. “En Argentina funciona, de hecho, el curso de dólares y pesos a la vez”, afirmó, y consideró que avanzar hacia una utilización más amplia de ambas monedas podría contribuir a reducir distorsiones.
Por otra parte, planteó la necesidad de fortalecer la autonomía del Banco Central, lo que evitaría que la política monetaria quede condicionada por intereses coyunturales y permitiría construir mayor credibilidad a largo plazo.
Finalmente, Ambrosi advirtió que las iniciativas de corto plazo no serán suficientes si no logran generar confianza duradera. “La gente no ve la confianza en esas medidas de la efectividad que tienen”, concluyó.