La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación informó que durante mayo el peso promedio de faena alcanzó los 240 kilogramos, el registro mensual más elevado de las últimas décadas, resultado que refleja un avance significativo en términos de eficiencia productiva y aprovechamiento del potencial de crecimiento de los animales.
En los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio de la res bovina se ubicó en 236 kilos (6 más por encima del promedio registrado en igual período de 2025). Y al comparar mayo de este año con el mismo mes del año anterior, el incremento alcanzó a 8 kilogramos por res, lo que consolida una tendencia que se observa desde fines del año pasado.

“Detrás de esta mejora aparecen varios factores. Por un lado, la favorable relación entre el costo de la alimentación y el valor del kilogramo en pie generó incentivos para prolongar los ciclos productivos”, explicaron desde la cartera agraria.
A ello sumaron “un mayor alargamiento de la recría, etapa que permite incorporar kilos de manera más eficiente antes del ingreso a terminación”.
Paralelamente, los corrales de engorde registran niveles récord de ocupación, lo que refleja disponibilidad de animales en proceso de terminación y “una apuesta del sector por agregar peso antes de la venta”.
“Más allá de las variables estrictamente productivas, estos resultados comienzan a desarrollarse en un contexto macroeconómico caracterizado por una mayor previsibilidad relativa, una condición largamente demandada por el negocio ganadero”, puntualizaron desde el área dependiente del Ministerio de Economía.
Y completaron: “La estabilidad de las variables económicas y una mejor capacidad para proyectar inversiones y ciclos productivos favorecen decisiones de largo plazo, fundamentales en una actividad donde los resultados se construyen a lo largo de varios años”.