El Mundial de Estados Aires, México y Canadá 2026 ya tiene su primer gran golpe histórico. En un partido que quedará grabado en las páginas doradas del fútbol sudamericano, la Selección de Paraguay eliminó a Alemania en la tanda de penales (4-3) tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y suplementario. El equipo dirigido por el argentino Gustavo Alfaro resistió con el alma en Boston y avanzó a los octavos de final de la Copa del Mundo.
La mística táctica de Alfaro volvió a dar frutos ante una de las máximas potencias del planeta. Con una defensa heroica, la enorme figura del arquero Orlando Gill y la templanza para definir desde los doce pasos, Paraguay sacó del mapa a los tetracampeones del mundo y ahora espera en la próxima ronda por el vencedor del cruce entre Francia y Suecia.
El desarrollo del encuentro en Boston tuvo la intensidad típica de una eliminación directa de Copa del Mundo. Paraguay apostó a un orden táctico riguroso y a lastimar de contragolpe. La estrategia funcionó a la perfección a los 42 minutos del primer tiempo: Matías Galarza lanzó un centro preciso y Julio Enciso, con un impactante cabezazo, venció a Manuel Neuer para poner el 1-0 parcial.
En el complemento, el gigante europeo se volcó con todo al ataque. La paridad llegó a los 54 minutos, también por la vía aérea, cuando Kai Havertz conectó de cabeza para estampar el 1-1. A partir de allí, el partido se hizo de ida y vuelta, llevando la definición a la prórroga.
La polémica del VAR: En el tiempo suplementario, la tecnología salvó a la Albirroja. El árbitro, respaldado por el VAR, anuló de manera polémica un gol de cabeza del central alemán Jonathan Tah por una infracción previa sobre el arquero Gill, manteniendo con vida el sueño paraguayo.
En los penales, la jerarquía de los arqueros y la templanza pasaron a jugar un rol crucial. Fue allí donde Orlando Gill se vistió de héroe nacional al contener dos ejecuciones clave.
Este triunfo agiganta la figura de Gustavo Alfaro, quien volvió a demostrar su capacidad para potenciar planteles en contextos adversos y plantarse de igual a igual ante los gigantes del fútbol moderno. Paraguay rompió los pronósticos mundiales, se metió de forma legítima entre los mejores 16 equipos del planeta y se anima a soñar en grande de cara a lo que viene.