jueves 02 de julio de 2026 - Edición Nº4485

Interés general | 2 jul 2026

Bienes raíces

La nueva casa familiar puede estar en altura: cómo cambió la forma de vivir en la ciudad

Hoy vemos cada vez más hogares que vuelven a mirar departamentos grandes, bien ubicados, con buena conectividad, servicios y espacios comunes pensados para vivir mejor.


Por Mariela López Dulce (*)

Durante muchos años, la idea de crecer como hogar estuvo asociada a mudarse a una casa. Más metros, jardín, pileta, seguridad privada y una vida más tranquila formaban parte del imaginario de quienes buscaban salir de la ciudad. Después de la pandemia, muchas personas eligieron propiedades más grandes, con espacios abiertos y más contacto con el verde.

Pero las etapas de vida cambian. Y cuando cambia la vida de un grupo conviviente, también cambia la vivienda que necesita.

Hoy vemos cada vez más hogares que vuelven a mirar departamentos grandes, bien ubicados, con buena conectividad, servicios y espacios comunes pensados para vivir mejor. No necesariamente porque quieran resignar calidad de vida, sino porque buscan ordenar su día a día, reducir gastos, evitar traslados largos y vivir en lugares más prácticos.

En estos 72 años en el mercado inmobiliario, en Grupo López vimos miles de clientes e historias de vida: hogares que crecieron y necesitan más dormitorios; matrimonios cuyos hijos ya se independizaron y sienten que la casa quedó demasiado grande; personas que se divorcian y necesitan dividir un inmueble; quienes prefieren achicarse en metros propios, pero vivir con más servicios y mejor ubicación.

También apareció con fuerza un perfil muy claro después de la pandemia: grupos familiares que se fueron a casas más grandes, en barrios cerrados o zonas más alejadas, y ahora, con la vuelta a la presencialidad, sienten el peso de los traslados. Para muchos hogares, estar cerca de la ciudad, de los colegios, de los medios de transporte y de las zonas comerciales dejó de ser una comodidad para convertirse en una necesidad.

Por eso, el departamento familiar volvió a ocupar un lugar aspiracional. Pero no hablamos del departamento tradicional de otras épocas. La arquitectura cambió, las familias cambiaron y los desarrollos también tuvieron que cambiar. Muchas casas no tienen hoy el mismo confort que los nuevos departamentos. En cambio, los desarrollos actuales pueden ofrecer mejores terminaciones, espacios comunes, seguridad, mantenimiento organizado y amenities que acompañan la vida diaria.

En Grupo López, cuando compramos la tierra para nuestros edificios, analizamos cuál es el cliente ideal y diseñamos el emprendimiento específicamente para su estilo de vida. Para nosotros, un proyecto no empieza solamente por los metros cuadrados o por la ubicación: empieza por entender quién va a vivir ahí, cómo se mueve, qué necesita y qué calidad de vida está buscando.

Nuestro próximo emprendimiento en Belgrano/Núñez, sobre Avenida Congreso al 1600, en la zona ORT, nace desde esa mirada. Lo diseñamos con residencias de 190 metros, ascensor y palier privado, tres subsuelos de cocheras con tamaños L y XL, y una propuesta de amenities pensada para quienes quieren vivir en la ciudad sin perder confort.

La planta baja y el primer piso tendrán 900 metros de amenities, con piscina cubierta, sauna, spa, gimnasio, salón para eventos, jardín parquizado, parrilla al aire libre, coworking, sala para reuniones, espacios para chicos y adolescentes y baño de mascotas. En el último piso, el proyecto suma piscina descubierta con solarium.


No se trata de agregar amenities porque sí. Si no responden al estilo de vida real de quienes habitan el edificio, terminan generando expensas altas por servicios que no se usan o no se valoran. La clave está en diseñar con criterio: que cada espacio tenga sentido para esa familia.

Hoy muchas familias no quieren ocuparse del jardinero, del piletero, del mantenimiento permanente, de los arreglos y de todos los costos fijos que implica llevar adelante una casa grande. Prefieren ajustar los metros cuadrados propios y sumar áreas compartidas que les permitan vivir mejor, con costos también compartidos.

El cambio más importante es que se rompió un mito: pasar de una casa a un departamento familiar no siempre significa resignar comodidades. Actualmente, nuestros desarrollos tienen mejores comodidades que muchas casas, están ubicados en zonas comerciales, con buena conectividad y varios transportes públicos, pensados para el estilo de vida actual.

Este fenómeno no parece una moda pasajera. Las personas cambian más de estilo de vida, de ciudad y de rutina. Son más nómades, andan más sueltas que en otras épocas y no siempre quieren invertir tanto capital en viviendas muy grandes o difíciles de sostener.

Por eso, para una familia que hoy evalúa entre una casa y un departamento de gran metraje, el consejo es mirar cuatro variables: ubicación, medios de transporte y zonas comerciales; diseño y calidad constructiva; metros cuadrados cubiertos, semicubiertos y descubiertos; y servicios o amenities.

La mejor propiedad no es siempre la más grande. Es la que mejor acompaña la vida real de esa familia. Y cuando un desarrollo está pensado desde ese lugar, el departamento deja de ser una alternativa a la casa para convertirse en una nueva forma de vivir en familia: más práctica, más urbana, más conectada y con una calidad de vida diseñada desde el primer plano.

 

(*) CCO Grupo López
 

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