La historia inflacionaria de Argentina ha moldeado el comportamiento financiero de su población de una manera que pocos países han experimentado. En este marco, un emisor-procesador líder a nivel mundial da a conocer las condiciones del país que han permitido crear uno de los mercados de billeteras digitales y crédito embebido más activos del mundo.
“Tanto consumidores como empresas han aprendido a mover dinero rápidamente y mantener activos en formas alternativas. También se ha desarrollado desconfianza hacia instituciones lentas o poco transparentes. La experiencia argentina es un ejemplo de lo que ocurre cuando el financiamiento se encuentra con la infraestructura financiera móvil a escala, y los emisores que quieran ser parte del mercado deben prestarle atención”, comenta Alejandro del Río, director regional para Latinoamérica de Paymentology.
Se proyecta que el mercado de pagos de Argentina crecerá de USD 113.190 millones en 2025 a USD 569.870 millones para 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 30,92 %, según Mordor Intelligence. Las cuentas bancarias y de pago digital crecieron aproximadamente un 21% entre abril y agosto de 2024, alcanzando 228,5 millones, de acuerdo con el informe Fintech 2025 de Chambers and Partners, y las transacciones móviles aumentaron un 248 % en el primer semestre de 2024.
Dentro de esta adopción digital, el crédito merece atención especial. El financiamiento no bancario, gran parte de él embebido en billeteras digitales y aplicaciones fintech, alcanzó un stock de 13,15 billones de pesos (aproximadamente USD 9.400 millones) en diciembre de 2025, según la consultora EcoGo, y ha crecido más rápido que el crédito bancario formal en los últimos meses.
“El panorama económico de Argentina ha generado condiciones donde el crédito digital llena vacíos reales. La inflación reduce el valor real de la deuda con el tiempo, modificando la forma en que los consumidores evalúan sus decisiones de endeudamiento”, agrega Del Río.
Asimismo, subraya que “los bancos tradicionales históricamente no han podido, o querido, extender crédito a trabajadores informales, consumidores jóvenes y personas sin historial crediticio, mientras que plataformas digitales, con acceso a datos transaccionales a través de sus billeteras y registros de pago, pueden construir evaluaciones crediticias alternativas”.
A principios de 2024, Mercado Pago amplió su oferta de BNPL a través de alianzas con grandes retailers, utilizando evaluación de riesgo basada en inteligencia artificial para gestionar la exposición crediticia en un entorno de alta inflación.
Aproximadamente en el mismo período, Ualá lanzó un producto BNPL (Compre ahora, pague después) dirigido a consumidores jóvenes y digitalmente activos. Estos son productos construidos sobre datos, diseñados para una economía donde la velocidad y la adaptabilidad importan más que la red de sucursales y la documentación en papel.
“Para bancos emisores y fintechs que operan en Argentina la lección es clara: las instituciones que están ganando en crédito son aquellas que usan datos transaccionales para tomar decisiones de financiamiento más rápidas y precisas, y que embeben productos crediticios dentro de la misma experiencia donde los consumidores ya administran su dinero”, declara el ejecutivo de Paymentology.
En este sentido, la capacidad de emisión de tarjetas de crédito de Paymentology permite a las instituciones financieras lanzar productos de crédito para consumidores y empresas con rapidez, sin necesidad de construir su propia infraestructura de procesamiento. El Decision Engine permite a las instituciones establecer y ajustar reglas de transacción en tiempo real, algo especialmente relevante en entornos económicos volátiles donde los parámetros de riesgo deben responder rápidamente a condiciones cambiantes.
Además, las herramientas de Data Intelligence de Paymentology otorgan a los emisores visibilidad sobre los patrones de gasto a nivel de cuenta, lo que favorece mejores decisiones de riesgo crediticio y ofertas de productos más relevantes para cada cliente.
La capacidad de tarjeta híbrida de la marca también es relevante en este contexto. “Una tarjeta que funciona como débito o crédito según el saldo de la cuenta y las reglas configuradas puede atender a consumidores cuyas vidas financieras no encajan fácilmente en categorías crediticias fijas, lo que describe a una porción significativa de la población trabajadora argentina”, suma el director regional.
Y sentencia: “Es un tipo de producto que puede servir tanto a consumidores bancarizados como a segmentos desatendidos dentro de un mismo programa de emisión”.