domingo 05 de julio de 2026 - Edición Nº4488

Interés general | 5 jul 2026

Salud & Bienestar

Divorcio de cama: el ronquido es el principal responsable

El impacto no se detiene en el cuerpo. Durante el sueño, el cerebro regula los estados emocionales. Si ambos miembros de la pareja duermen mal y están emocionalmente desregulados, la comunicación y el vínculo se resienten inevitablemente.


Durante años, dormir en la misma cama fue sinónimo de intimidad y buena relación de pareja. Pero los tiempos cambiaron y cada vez más parejas eligen dormir en cuartos separados, una tendencia que se conoce como sleep divorce y que crece silenciosamente en los hogares argentinos.

Detrás de esta decisión, en la mayoría de los casos, hay un trastorno del sueño y no es un fenómeno menor: la Organización Mundial de la Salud lo considera un problema de salud pública global que afecta a millones de personas en todo el mundo. La primera causa es el ronquido.

El doctor Sebastián López, médico otorrinolaringólogo y especialista en Medicina del Sueño, explica por qué el ronquido no es simplemente un ruido molesto y qué pueden hacer las parejas que ya llegaron al límite.

El ronquido: mucho más que un ruido

El ronquido se produce por el paso del aire a través de la garganta durante el sueño. Al relajarse los músculos de la vía aérea superior, los tejidos blandos del paladar y la úvula vibran con cada respiración, generando ese sonido característico que muchos consideran una simple molestia. Sin embargo, las consecuencias pueden ser mucho más graves.

“Muchos lo consideran normal o inofensivo, pero es la punta del iceberg. Detrás puede haber consecuencias serias para la salud. Roncar puede traer problemas cardiovasculares, neurológicos y metabólicos, además de cansancio extremo durante el día”, explica el director del Instituto de Enfermedades del Sueño.

Asimismo, el médico indica que “también puede derivar en apnea del sueño, una afección en la que la respiración se detiene y se reinicia repetidamente durante la noche, privando al cuerpo del oxígeno necesario para descansar”.

El impacto del ronquido, sin embargo, no se detiene en el cuerpo. Durante el sueño, el cerebro regula los estados emocionales. Si ambos miembros de la pareja duermen mal y están emocionalmente desregulados, la comunicación y el vínculo se resienten inevitablemente.

Separarse de cama: ¿solución o parche?

Dormir en cuartos separados puede ser una decisión acertada si el objetivo es descansar mejor, siempre que se tome con comunicación y acuerdo mutuo. Sin embargo, no resuelve el problema de fondo: el ronquido sigue ahí y sus consecuencias para la salud también.

Los avances en tratamiento del sueño

Separarse de cama puede ser el primer paso para descansar mejor, pero no es el último. El siguiente es consultar con un especialista en sueño para identificar la causa del ronquido y definir el tratamiento más adecuado para cada caso. 

La buena noticia es que hoy existen múltiples opciones para tratar el ronquido y la apnea del sueño:

Dispositivos de ventilación: máscaras conectadas a un equipo que mantiene una presión constante de aire para evitar que las vías aéreas colapsen durante el sueño. Es el tratamiento de referencia para la apnea moderada a severa

Aparatos dentales: dispositivos de avance mandibular confeccionados a medida que reposicionan la mandíbula hacia adelante, ampliando el espacio respiratorio y reduciendo significativamente el ronquido.

Intervenciones quirúrgicas: según la causa, pueden incluir cirugías de garganta o nariz para corregir obstrucciones anatómicas, o tratamientos fonoaudiológicos para fortalecer la musculatura de la vía aérea.

Terapias posicionales: técnicas y dispositivos que ayudan a mantener una postura adecuada durante el sueño, especialmente útiles cuando el ronquido se agrava al dormir boca arriba.

¿Se pueden “reconciliar” las camas?

Separar las camas no tiene por qué ser definitivo. Con evaluación médica, una estrategia de comunicación clara entre la pareja y un plan de tratamiento progresivo, volver a dormir juntos es posible. La clave está en abordar las causas, mantener la intimidad de forma activa y hacer prueba y error hasta encontrar la combinación que funcione.

Con diálogo, compromiso y el tratamiento adecuado, reconciliar las camas siempre es posible.
 

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