El presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), Martín Pinto, advirtió que el consumo de pan cayó entre un 50 y un 60 % desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registraron una baja que oscila entre el 85 y el 90 por ciento.
El referente sectorial atribuyó este dramático escenario a la erosión del poder adquisitivo de los consumidores, situación que hizo modificar los hábitos de compra.
Según explicó, si antes era habitual que una familia adquiriera un kilo de pan, ahora la mayoría de los clientes compra únicamente lo indispensable para el día. “Vienen y compran fraccionado, una o dos flautitas”, describió Pinto.
“La mayor clientela que perdimos en nuestro negocio son los jubilados, que con esta crisis dejaron de comer pan porque priorizan la compra de remedios”, anexó.
En tanto, desde entidad señalaron que numerosos establecimientos trabajan apenas al 50 % de su capacidad instalada debido al menor nivel de demanda y al incremento de los costos de producción, impulsado por las subas en las tarifas de los servicios públicos y el precio de la harina.
“Hoy viene más gente a pedir que a comprar”, lamentó el directivo de CIPAN y planteó que la actividad continúa “en caída libre”.
“Hace dos años y medio nos sentamos en un tobogán y no paramos de caer”, puntualizó, para luego dar cuenta que ya cerraron alrededor de 2.850 panaderías en todo el país, lo que provocó la pérdida de unos 17 mil puestos de trabajo.