Los siete oficios más tradicionales del artesano universal estarán presentes este fin de semana en la 27ª Fiesta Nacional de Artesanos que se reúne en el partido de Tres Arroyos, en la Provincia de Buenos Aires.
Alfareros y ceramistas, talladores en madera, herreros que forjan bellas piezas de metal, tejedoras, talabarteros en cuero, orfebres que crean bellas piezas de joyería y cesteros son apenas algunos de los rubros que compartirán un espacio en esta fiesta que homenajea el arte popular de nuestro país.
Desde distintos lugares de la Argentina llegarán a participar de este encuentro anual cientos de artistas. La Feria ha ido tomando fuerza con los años de la mano de la organización de la Dirección de Cultura, Educación y Derechos Humanos de la Municipalidad de Tres Arroyos.
La convocatoria es del viernes 15 al domingo 17 de agosto en las instalaciones del Polideportivo Municipal de la ciudad, ubicado en calle La Rioja Nº 100. El objetivo es visibilizar el talento de los artesanos locales, como todos los de todo nuestro país que convocan a la familia durante todo el fin de semana para disfrutar de la exposición, pero también para pasar un buen rato al aire libre.
El paseo se completa con otro oficio que cada día toma más puntos en común con el arte; la gastronomía. Como es tradicional estarán convocando también los puestos de las Colectividades Extranjeras de Tres Arroyos, ofreciendo algunos de sus mejores platos en buffet.
-Viernes 15: de 14 a 22 horas (a las 18 horas se realizará el acto de apertura).
-Sábado 16: de 10 a 22 horas.
-Domingo 17: de 10 a 20 hora.
El valor de la entrada general, es de $ 1000. Los jubilados, personas con discapacidad y menores de 11 años (inclusive), tienen el pase libre.
Tres Arroyos, la ciudad cabecera del Partido que lleva el mismo nombre, es tranquila y transmite su historia a través de sus edificios, monumentos y sitios históricos. En el Museo de Arqueología, Historia y Ciencias Naturales José A. Mulazzi se refleja el paso del tiempo, incluso anterior a la llegada de los pobladores actuales.
En el Museo de Bellas Artes, quedan plasmadas obras de arte locales, regionales y nacionales que evidencian los movimientos artísticos e históricos.
Abundan los espacios verdes en todas sus plazas pero se destaca el principal exponente de reservorio forestal: el Parque Municipal Ángel L. Cabañas. En el mismo se puede disfrutar de la naturaleza al aire libre, con espacios para la recreación y el deporte.
Los residentes de la ciudad tienen una gran afición deportiva por lo que destacan muchos los diferentes clubes y centros deportivos como el estadio del Club Huracán, Tres Arroyos Golf Club, Moto Club Tres Arroyos, Circuito de Ciclismo, Aero-Club Tres Arroyos y Club de Planeadores, entre otros (tanto en fútbol, básquet, tenis, rugby, hockey y otros deportes).
Fue la llegada de los inmigrantes, que con sus sueños de poblar esta tierra la hicieron grande. Cada una de las numerosas colectividades que llegaron buscando una vida mejor aún conservan sus tradiciones y cultura. En Tres Arroyos se combinan el arte y la gastronomía de dinamarqueses, holandeses, italianos, españoles, franceses, vascos, bolivianos y mexicanos, quienes fueron forjando con el paso del tiempo una identidad propia, imprimiéndole a la ciudad un paisaje único.
A lo largo del año se llevan a cabo festividades populares que manifiestan esa identidad y el contenido cultural de los tresarroyenses como la reciente Fiesta Provincial del Trigo, que es la más importante del partido y convoca miles de personas que cada año participan de sus desfiles, exposiciones, comidas típicas y espectáculos de primer nivel, acompañados de fogones y artesanos de todo el país.
Los paseos por sus pueblos rurales, la belleza de la costa sur de la provincia de Buenos Aires en Reta y Claromecó, la imponente arquitectura monumental de la ciudad y una gastronomía cada vez más variada hacen de Tres Arroyos una opción para aquellos que busquen conocer la vida bonaerense, alejarse del ruido cotidiano y disfrutar de unos días que aún ahora, en otoño, regalan una experiencia que asombra a cada paso.