Julián Álvarez volvió a jugar con el Atlético de Madrid, pero su regreso estuvo lejos de ser tranquilo. Después del empate 2-2 frente a Villarreal, el delantero argentino no participó del habitual saludo del plantel a los hinchas y se retiró solo hacia los vestuarios.
La situación llamó la atención porque, una vez terminado el partido, los futbolistas del equipo madrileño se acercaron a la tribuna para agradecer el apoyo. La Araña, en cambio, tomó otro camino y abandonó rápidamente el campo de juego.
La decisión se produjo después de una jornada cargada de tensión. Parte de los hinchas del Atlético había recibido al delantero con silbidos durante el calentamiento y volvió a manifestar su malestar cuando ingresó al partido a los 66 minutos.
Tras el encuentro, Diego Simeone explicó que la decisión no había sido tomada por el propio futbolista. “El club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente”, señaló el entrenador, quien remarcó que la medida buscó evitar una situación todavía más incómoda.
El técnico insistió en que Julián no eligió marcharse solo. Según contó, desde el club entendieron que lo mejor era apartarlo del saludo final y llevarlo directamente al vestuario ante el clima que se había generado en las tribunas.
El regreso del argentino también estuvo marcado por el frustrado pase al Barcelona, una situación que había generado expectativas sobre su futuro y que terminó alimentando el malestar de algunos sectores de la hinchada rojiblanca.
Mientras tanto, el Atlético rescató un punto ante Villarreal gracias al 2-2 y ahora deberá manejar un escenario incómodo alrededor de una de sus principales figuras. La reacción de los hinchas y la decisión del club pusieron nuevamente a Julián en el centro de la escena.