La respuesta de CampoLimpio aporta por primera vez para esta investigación el detalle anual de lo recuperado: 119.438,985 kilos en cinco años, entregados por 103 CUIT diferentes en más de 22 campañas y otras acciones. El distrito de Coronel Pringles no tiene un Centro de Almacenamiento Transitorio propio y la información oficial revela una discusión todavía abierta sobre quién define su despliegue territorial y cómo se garantiza que el productor pueda cumplir una obligación legal.
Por cada envase de fitosanitario que se vacía en un campo comienza una segunda historia. La primera es conocida: el producto llega al establecimiento, se prepara y se aplica. La segunda es mucho menos visible: qué ocurre con el bidón, la botella, el sachet o la bolsa cuando el producto ya fue utilizado.
La Ley 27.279 estableció un sistema específico para los envases vacíos de fitosanitarios, con responsabilidades diferenciadas, gestión controlada y trazabilidad. El usuario debe acondicionar y devolver los envases; el sistema de gestión organiza su recepción y logística; los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) reciben y derivan; los operadores habilitados realizan el tratamiento correspondiente; y las autoridades competentes provinciales controlan el cumplimiento.
La obligación, entonces, no termina cuando el envase queda vacío. Allí empieza su recorrido.
El circuito previsto por la normativa comienza en el usuario y continúa con la entrega en un CAT o en las instancias de recepción habilitadas. Luego los envases pasan a operadores autorizados y, según su condición, ingresan a procesos de valorización o disposición final.
El acondicionamiento es una pieza central. Los envases Tipo A que recibieron triple lavado o lavado a presión pueden ingresar al circuito de reciclado. La perforación evita su reutilización indebida. Pero acondicionar correctamente el recipiente no completa por sí solo la gestión: todavía debe ingresar al circuito autorizado.


La Ley 27.279 prohíbe abandonar, verter, quemar o enterrar envases vacíos de fitosanitarios y también impide su comercialización o entrega fuera del sistema autorizado. La normativa bonaerense complementa esas prohibiciones.
La obligación está clara. El desafío aparece cuando se intenta comprobar qué porcentaje del universo generado ingresa efectivamente al circuito y cuál es el recorrido posterior de cada recipiente.
Durante esta investigación, CampoLimpio informó que en Argentina se generan aproximadamente 20 millones de envases vacíos de fitosanitarios por año, equivalentes a unas 17.000 toneladas de plástico.
La cifra nacional no puede trasladarse automáticamente a Coronel Pringles. Sirve para dimensionar el universo sobre el cual opera el sistema, pero no permite calcular cuántos envases corresponden al distrito.
Por eso resulta especialmente importante contar con datos territoriales. En este caso, la respuesta enviada por el área de Comunicación de CampoLimpio permite avanzar mucho más allá de una estimación general.
Entre 2021 y 2025, CampoLimpio informa haber recuperado en Coronel Pringles 119.438,985 kilos de envases vacíos de fitosanitarios.
El detalle anual muestra una fuerte variación:
El mayor volumen se registró en 2023, con 31.488,173 kilos, seguido muy de cerca por 2024, con 31.396,856. En 2025 el volumen descendió a 24.889,892 kilos, aunque permaneció por encima de los niveles de 2021 y 2022.
CampoLimpio señala además que durante ese período 103 CUIT diferentes entregaron envases en las distintas instancias de recepción de la localidad y que se realizaron más de 22 campañas y otras acciones de recepción.
El dato de 103 CUIT no debe presentarse automáticamente como 103 productores: una CUIT no equivale necesariamente a una persona física o a un establecimiento agropecuario. Sí constituye, en cambio, un indicador concreto de participación en el sistema.
Del total recuperado, CampoLimpio informa:
La organización explica que los envases Tipo A que cuentan con el tratamiento correspondiente pueden ingresar al circuito de reciclado y ser enviados a recicladores habilitados. Entre los destinos autorizados mencionados figuran materiales para contener cables de fibra óptica, otros envases contenedores de productos químicos, asfalto y reductores de velocidad.
Los envases que llegan sucios y los Tipo B de origen, como cajas, vejigas u otros materiales no reciclables, requieren una gestión diferente y son destinados a disposición final.
Hay una precisión importante: en la respuesta recibida no aparece una cifra separada que permita saber cuántos de los 86.241,919 kilos de Tipo A llegaron correctamente lavados y cuántos llegaron sucios. Por lo tanto, esa discriminación no puede ser inventada ni calculada a partir de los datos suministrados.
CampoLimpio sí destaca que el traslado y tratamiento de los envases no lavados tiene un costo seis veces mayor que el de los envases correctamente lavados. El dato convierte al triple lavado no solamente en una obligación ambiental, sino también en una cuestión de eficiencia económica del sistema.
La respuesta permite establecer el destino general de los materiales, aunque no entrega una planilla con el peso exacto enviado a cada operador o planta.
Los envases Tipo A que reúnen las condiciones para reciclado son enviados a recicladores habilitados, donde se transforman en materia prima para nuevos usos autorizados. Los materiales que no ingresan a ese circuito son destinados a disposición final mediante los operadores correspondientes.
En consecuencia, las 119.438,985 toneladas no constituyen : son material que, según su condición, fue derivado a valorización o a disposición final dentro del sistema.
La cifra también permite corregir una expresión utilizada en la etapa anterior de esta investigación. Hablar de “unas 120 toneladas” era correcto como aproximación, pero ahora existe el dato preciso: 119.438,985 kilos recuperados entre 2021 y 2025.

La respuesta de la Dirección de Medio Ambiente municipal permite reconstruir una historia institucional anterior a las campañas de CampoLimpio.
En mayo de 2019 se realizó en la Sala Dardo Rocha de la Municipalidad una capacitación sobre gestión de envases vacíos de fitosanitarios, con participación del área ambiental local y el entonces OPDS. Paralelamente, el aplicador Mario Knell había iniciado ante el organismo provincial un expediente para habilitar un lugar que reunía condiciones para funcionar como CAT. El Municipio acompañó ese pedido.
En octubre de 2021, durante una jornada del entonces OPDS, el Municipio solicitó al director ejecutivo de CampoLimpio, Ignacio Stegmann, la instalación de un CAT en Coronel Pringles y también realizó gestiones informales ante la representación territorial de la organización.
Cinco años después de aquel pedido, el distrito continúa sin un CAT permanente.

Aquí aparece uno de los datos nuevos más relevantes de la investigación.
La Dirección de Medio Ambiente municipal había señalado que la decisión sobre la ubicación de los CAT correspondía a CampoLimpio y que el Municipio no participaba de esa definición.
La respuesta enviada ahora por CampoLimpio introduce una precisión diferente. La organización sostiene que, en la provincia de Buenos Aires, la Autoridad Competente es el Ministerio de Ambiente bonaerense y que con esa autoridad trabaja conjuntamente para determinar el despliegue territorial del sistema. Según explica, ese trabajo parte de un mapeo y análisis de puntos clave vinculados con las actividades productivas para definir dónde resulta necesario contar con espacios de recepción y almacenamiento.
Es decir, la respuesta de CampoLimpio no presenta la ubicación de los CAT como una decisión exclusivamente unilateral de la organización, sino como parte de un trabajo articulado con la autoridad provincial.

Ese punto merece ser destacado porque modifica una de las zonas grises detectadas en la primera etapa de la investigación: si el Municipio sostiene que no interviene en la decisión y CampoLimpio afirma que trabaja conjuntamente con el Ministerio de Ambiente, queda claro que la discusión sobre el despliegue territorial involucra, como mínimo, a esos dos niveles de decisión.
Coronel Pringles no cuenta con un CAT permanente. La ausencia del centro propio no elimina la obligación de devolver los envases. Los productores deben utilizar los mecanismos autorizados, incluidos CAT de otros distritos y las jornadas de recepción.
Durante la entrevista realizada para esta investigación, CampoLimpio había señalado que los productores de la zona pueden encontrarse a aproximadamente 100 kilómetros de un CAT. El Municipio identificó como referencias los centros de Tres Arroyos, Coronel Suárez y Pigüé.
La distancia no elimina la obligación legal, pero sí introduce una cuestión concreta de accesibilidad territorial.
La respuesta actual de CampoLimpio confirma que el sistema puede desplegarse mediante CAT y jornadas de recepción de acuerdo con las necesidades y características de cada territorio. La pregunta periodística, entonces, no es si existe alguna alternativa a un CAT permanente: existe. La cuestión es si esa combinación resulta suficiente para un distrito de fuerte actividad agropecuaria como Pringles y qué evaluación técnica sustenta el actual esquema.
El nuevo dato de 119.438,985 kilos permite precisar el resultado de las jornadas y otras acciones, pero también obliga a mantener una cautela periodística fundamental: lo recuperado no equivale necesariamente a lo generado.
Un productor de Pringles puede devolver sus envases en una jornada local, llevarlos directamente a un CAT de otro partido o utilizar otro punto habilitado. Por eso, no sería correcto convertir automáticamente los 119.438,985 kilos en una tasa de recuperación del distrito.
Para calcular esa tasa haría falta conocer el universo de envases generados en Coronel Pringles durante el mismo período. CampoLimpio no aportó en su respuesta una estimación de generación territorial anual.
La ausencia de ese denominador es, en sí misma, un dato relevante: se puede medir con precisión cuánto recuperó el sistema en las instancias registradas en Pringles, pero no cuánto representa ese volumen sobre el total que debería ingresar al circuito.
La investigación también incorporó una obligación provincial que amplía el circuito más allá de los CAT.
La Resolución 343/2024 establece obligaciones para distribuidores y comercializadores, entre ellas la instalación de puntos de recepción por zona geográfica de comercialización y el registro de los movimientos en el sistema de trazabilidad.
Esto significa que la red no se limita a los CAT ni a las jornadas itinerantes.
La Dirección de Medio Ambiente informó que el Municipio mantuvo una reunión con agronomías en la Sociedad Rural para explicarles estas obligaciones. Sin embargo, la información recibida no permite determinar cuántos puntos de recepción están actualmente instalados y operativos en Coronel Pringles ni qué movimientos registraron.
No corresponde afirmar que exista incumplimiento. Sí corresponde señalar que ese dato es necesario para conocer cómo funciona realmente el sistema en el territorio.