jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº4541

Economía | 27 ago 2026

Poder adquisitivo

Entre el anuncio y la realidad: las dudas detrás del piso salarial de $1 millón que proyecta el Gobierno

La Secretaría de Trabajo impulsa un umbral bruto para negociar en paritarias, pero al no ser un aumento por decreto ni reemplazar al SMVM, su aplicación dependerá del acuerdo con cámaras empresarias golpeadas por el enfriamiento del consumo.


La Secretaría de Trabajo de la Nación, conducida por Julio Cordero, impulsa una nueva meta salarial para el sector privado formal: fijar como referencia un piso garantizado de $1.070.000 brutos (equivalente a unos $860.000 de bolsillo) a partir de agosto de 2026. La medida, concebida bajo el lema interno de "ningún convenio colectivo por debajo de la línea de la pobreza", busca reactivar el golpeado consumo interno y achicar la profunda brecha entre sectores. Sin embargo, su traslación a la realidad de los recibos de sueldo genera fuertes dudas e interrogantes en el ámbito gremial y empresarial.

¿Cómo funciona el piso de $1.070.000 y por qué genera dudas su viabilidad?

La principal incertidumbre sobre la aplicación efectiva de la medida radica en su naturaleza jurídica y operativa: no se trata de un aumento general automático dictado por decreto, ni tampoco viene a reemplazar al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) legal vigente —que se ubica en torno a los $376.600 e impacta en la economía informal y asignaciones sociales—.

Para que este nuevo umbral se traduzca en ingresos concretos, el esquema oficial contempla el siguiente camino:

  • Discusión paritaria obligada: El Gobierno pretende que el piso se adopte de manera voluntaria en las mesas de negociación paritaria entre los sindicatos y las cámaras empresariales de cada sector.

  • Mecanismo de pago: La recomendación oficial sugiere otorgar sumas fijas o bonos no remunerativos para alcanzar el monto objetivo, bajo la premisa de que las empresas absorban el costo sin trasladarlo a los precios finales.

  • Resistencia del sector privado: Distintos sectores advierten sobre la dificultad de costear este piso en actividades donde la caída de ventas retrasa la capacidad de otorgar incrementos, lo que abre una incógnita sobre cuántas cámaras firmarán o dilatarán las homologaciones en el Ministerio de Trabajo.

Los sectores rezagados en la mira oficial

La iniciativa oficial busca actuar de forma directa sobre aquellos rubros de mano de obra intensiva que quedaron relegados en la escala salarial. Según datos de la Dirección Nacional de Estadísticas y Estudios Laborales, las actividades con sueldos básicos por debajo de la meta fijada son:

  • Gastronomía (UTHGRA): Presenta los ingresos más golpeados del relevamiento, con una mediana de $803.991.

  • Construcción (UOCRA): Muestra una mediana salarial bruta de $1.001.342, situándose apenas por debajo de la pretensión oficial.

  • Sanidad: Con especial foco en los empleados asistenciales de clínicas y sanatorios privados.

  • Otros rubros: Trabajadores de maestranza, operarios del calzado (Uticra), textiles (AOT) y medios de comunicación.

Una brecha salarial cada vez más profunda

El intento de la cartera laboral por fijar un umbral de $1.070.000 busca acortar la pronunciada dispersión salarial entre las distintas ramas de la economía argentina.

Mientras las paritarias más postergadas no alcanzan a cubrir la canasta básica, los sectores "de punta" exhiben ingresos marcadamente superiores: el ranking lo encabeza el sector Bancario, con una mediana salarial bruta de $4.390.369, seguido por Transporte de carga y pasajeros ($1.977.412) y Alimentación ($1.959.483). Incluso en el Sindicato de Comercio —la paritaria más numerosa del país— la categoría inicial de "Maestranza A" percibe un piso bruto de $1.159.000, superando de antemano la referencia que el Ejecutivo intenta extender al resto de la actividad privada.

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