martes 15 de septiembre de 2026 - Edición Nº4560

Municipios | 15 sep 2026

CIENCIA E INNOVACIÓN

De Coronel Pringles al mundo: Mikele Amondarain y la “curita futurista” que busca regenerar tejidos

La científica nacida en Coronel Pringles será distinguida como Embajadora Educativa y Científica de su ciudad. Desarrolló un parche experimental para heridas complejas a partir de biopolímeros y exosomas de células madre mesenquimales. Ahora prepara su desembarco en Europa y Silicon Valley en busca de inversión para continuar la investigación.


Para Mikele Amondarain hay premios que tienen un valor especial. Y el que recibirá el próximo 24 de septiembre, en el marco del 144° aniversario de Coronel Pringles, ocupa un lugar diferente: será distinguida como embajadora científica de su ciudad de origen.
 
“Es de las distinciones más hermosas que me tocó recibir”, reconoció durante una entrevista con este medio. Y explicó que recibir un reconocimiento del lugar donde nació y creció resulta, para ella, incluso más significativo que cualquier premio obtenido en otros ámbitos.
 
La distinción llega en un momento de fuerte actividad para la joven científica y emprendedora, cuyo trabajo comenzó en el ámbito académico argentino y hoy busca proyectarse internacionalmente.

Una “curita” para heridas complejas

El desarrollo que llevó a Mikele a distintos escenarios científicos consiste en un parche experimental destinado a heridas complejas o de alto grado, entre ellas quemaduras, úlceras, escaras y heridas profundas.
 
“Lo que hace esta curita es devolverle la capacidad de regenerarse, no solo más rápido, sino con una mejor calidad de tejido”, explicó.
 
El objetivo inicial está puesto en la regeneración de la piel, aunque la investigación apunta a que la misma tecnología pueda, con el tiempo y después de nuevas investigaciones y pruebas, aplicarse a otros tejidos.
 
La propia Amondarain es cautelosa respecto del alcance que puede tener el desarrollo. “Hay que investigar mucho para poder salir a decir que funciona o que no funciona”, remarcó.

Biopolímeros y exosomas: el componente central

El parche está compuesto por una combinación de biopolímeros, materiales naturales y reabsorbibles por el organismo, y contiene el componente que Amondarain considera fundamental: los exosomas.
 
Se trata de pequeñas vesículas liberadas por células, en este caso provenientes de células madre mesenquimales de cordón umbilical, que contienen señales biológicas capaces de intervenir en procesos celulares.
 
La investigación nació como parte de su tesis doctoral realizada en FLENI, con una beca de investigación.
 
El desarrollo también dio lugar a una primera patente y actualmente se trabaja en una segunda. Según explicó Amondarain, los inventores de esta nueva etapa serían ella y su director de tesis.
 
“Lo primero que te aconsejan en estos casos es proteger la propiedad intelectual”, señaló, precisamente para evitar que un desarrollo científico pueda ser utilizado por terceros sin autorización.

De Pringles a los grandes centros de innovación

La historia de Amondarain no termina en el laboratorio. El proyecto dio paso a una iniciativa empresarial y a la búsqueda de recursos que permitan continuar con las distintas etapas de investigación y desarrollo.
 
En mayo de este año, su proyecto obtuvo reconocimiento internacional en México, donde participó de un programa de aceleración de emprendimientos de base científica y tecnológica.

Ahora el calendario vuelve a estar cargado 

“Vamos a Bilbao. Nos invitaron a una conferencia biotecnológica internacional de las más grandes del mundo”, contó durante la entrevista. Después, en octubre, el proyecto viajará a Silicon Valley, en San Francisco, para ser presentado ante potenciales inversores.
 
El objetivo es concreto: conseguir inversión para poder continuar desarrollando la tecnología.
 
La posibilidad de ampliar la investigación La expectativa de Amondarain va más allá de las heridas de piel.
 
La posibilidad de utilizar esta plataforma para otros tejidos abre distintas líneas de investigación que todavía deben ser estudiadas. Una de ellas surgió a partir del contacto con asociaciones que trabajan con niños que padecen piel de cristal, una enfermedad poco frecuente que provoca una extrema fragilidad de la piel.
 
“Estamos viendo esas posibilidades de avanzar lo más rápido posible”, explicó.

Por ahora, se trata de una posibilidad de investigación y no de un tratamiento disponible. Para llegar a una eventual aplicación clínica todavía son necesarias distintas etapas de investigación, pruebas y evaluaciones regulatorias.

Una industria que también puso los ojos en el proyecto

El desarrollo comenzó además a despertar interés en el sector privado.
 
Amondarain contó que recibieron un contacto de Bayer, compañía que en Argentina comercializa, entre otras marcas, productos relacionados con el cuidado de la piel y las conocidas curitas.
 
La científica reconoció que existe entusiasmo ante la posibilidad de establecer algún tipo de vínculo o colaboración.
 
“Siempre bienvenida”, resumió al referirse a la posibilidad de sumar un representante o una empresa que acompañe el desarrollo.

 Ciencia argentina con mirada internacional

Durante la entrevista también apareció otro desarrollo científico argentino vinculado con la medicina regenerativa, en este caso orientado a lesiones cardíacas.
 
Amondarain contó que conoce a la investigadora y al equipo que trabaja en ese proyecto, ya que compartieron instancias de formación y aceleración de empresas de base científica.
 
Para la científica pringlense, estos desarrollos muestran el enorme campo que todavía existe por explorar.
 
“Hay tantas cosas todavía para subsanar de enfermedades que es ilimitado”, sostuvo.
 
Y en ese camino está Mikele Amondarain: con un desarrollo que nació de una investigación doctoral en Argentina, una patente en marcha, una empresa que busca crecer y una tecnología que todavía necesita atravesar distintas etapas antes de llegar eventualmente a pacientes.

El regreso a Pringles

Antes de Bilbao, antes de Silicon Valley y de los próximos desafíos científicos, Mikele volverá a Coronel Pringles.
 
El próximo 24 de septiembre, en el aniversario de la ciudad, recibirá el reconocimiento como Embajadora Educativa y Científica del Partido de Coronel Pringles.
 
“Estoy con muchas ganas y muy ansiosa porque llegue el día”, confesó.
 
La distinción tendrá además otro significado: compartirla con otros pringlenses que también serán reconocidos, entre ellos los doctores José Maison y Juan Sansó, a quienes conoce y con quienes espera vivir una jornada especial.
 
La ciudad que la vio crecer reconocerá así a una científica que hoy intenta llevar un desarrollo nacido en la investigación argentina hacia nuevos escenarios internacionales.
 
Una historia que recién comienza.

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