La Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) declaró la “emergencia librera” ante la grave situación que atraviesan las librerías independientes de todo el país, postura respaldada además por la Fundación El Libro.
Una encuesta nacional realizada por FALPA sobre una muestra representativa del universo de aproximadamente 1.200 librerías independientes de todo el país muestra con claridad el deterioro del sector entre 2023 y 2026.
Tomando 2023 como base 100, las ventas reales cayeron a 58,5, lo que representa una disminución del 41,5%, mientras que los costos operativos aumentaron a 131,1, un 31,1 %. En el mismo período, la cantidad de libros vendidos cayó un 25 por ciento.
Esta situación se produce, además, en un contexto de deterioro de los índices de lectura y comprensión lectora, por lo que FALPA expuso que “preservar las librerías es también preservar el acceso al libro y a la lectura en cada ciudad y pueblo del país”.
Así las cosas, FALPA solicitó a los gobiernos nacional, provinciales y municipales “medidas urgentes para sostener la red de librerías independientes de la Argentina”.
Desde la Fundación El Libro manifestaron su “profunda preocupación” y expresaron el “total respaldo a la declaración de emergencia librera impulsada a nivel nacional por la FALPA”.
“Siempre hemos sostenido una convicción fundamental: cada localidad o pueblo de la Argentina debe tener su librería. La presencia de librerías de cercanía no es un mero dato estadístico, sino una condición indispensable para el desarrollo federal, la democratización del acceso a la lectura y la formación ciudadana”, expresó la entidad organizadora de la Feria del Libro.
Los datos arrojados por el reciente relevamiento sobre 1.200 comercios independientes evidencian “un diagnóstico preocupante”. La combinación de una caída real de la facturación del 41,5 % frente a un aumento del 31,1 % en los costos operativos entre 2023 y 2026 constituyen “datos alarmantes”.
“Las librerías independientes constituyen un invalorable capital cultural. Son los espacios que garantizan la bibliodiversidad, dan visibilidad a sellos editoriales pequeños y medianos, y ofrecen la mediación comprometida de los libreros. Si estos espacios cierran, se empobrece el ecosistema editorial, se profundiza la desigualdad en el acceso al libro y se debilita aún más la formación lectora en nuestro país”, prosiguió la FEL.
Y cerró: “Defender a las librerías de barrio y de cada pueblo de la Argentina es defender el corazón de nuestra cultura”.