Expertos internacionales convocados por Alzheimer’s Association y World Dementia Council concluyeron el encuentro en Buenos Aires con un renovado impulso para avanzar en la incorporación de la salud cerebral a los sistemas de salud de todo el mundo
Después de los estudios LatAm-FINGERS y U.S. POINTER demostraran que una intervención estructurada sobre el estilo de vida puede generar mejoras cognitivas, investigadores, profesionales de la salud y referentes de sistemas sanitarios de todo el mundo se reunieron en Buenos Aires para abordar el desafío de transformar esa evidencia en programas sostenibles, integrarlos a los sistemas de salud y lograr que puedan llegar a la mayor cantidad de personas posible.
Two days that will show up in what happens next across the region. Thank you to everyone who travelled to Buenos Aires and everyone who joined online, and to @alzassociation for building this with us. The evidence is in. The work of delivering it starts now. pic.twitter.com/E6uoWRLkRr
— World Dementia Council (@WorldDementia) September 17, 2026
Este fue el principal eje de la segunda jornada de Brain Health and Cognition in Latin America, el encuentro organizado por Alzheimer’s Association en alianza con World Dementia Council. Si durante el primer día la conversación se centró en cómo adaptar intervenciones basadas en evidencia a diferentes comunidades, la segunda jornada puso el foco en cómo llevar esas experiencias a la sociedad en general, incorporarlas a los sistemas de salud y generar las condiciones necesarias para sostenerlas en el tiempo.
La discusión abordó algunos de los principales desafíos que aparecen al pasar de un ensayo clínico a una política o programa de salud: financiamiento sostenible, integración con la atención primaria, medición de resultados, articulación entre distintos sectores y participación de la sociedad civil.
En este marco, Maria C. Carrillo, directora científica y responsable de asuntos médicos de Alzheimer’s Association, destacó que esta etapa también requiere producir nueva evidencia. “Para nosotros, la ciencia de la implementación consiste en demostrar cómo podemos implementar este tipo de programas y luego medir su impacto, porque eso es lo que busca un programa de salud pública o un sistema hospitalario”, afirmó.
En igual dirección, Gustavo Sevlever, de FLENI, planteó que el desafío es avanzar desde iniciativas que dependen de líderes individuales hacia estructuras permanentes capaces de sostener las intervenciones en el tiempo.
“Los campeones se retiran, los presupuestos fluctúan, los proyectos se terminan: tenemos que ir al sistema. El sistema permanece”, sostuvo el profesional.,
Sevlever destacó además que no se trata necesariamente de crear nuevas intervenciones, sino de articular recursos y capacidades que ya existen en áreas como salud, educación, nutrición y actividad física. “Lo que nos falta no es invención, sino ensamblar las cosas que ya existen. No podemos escalar lo que no podemos medir”, afirmó.
Uno de los puntos centrales de la segunda jornada del encuentro fue que los expertos consideran que la investigación sobre implementación en el mundo real constituye la próxima frontera para transformar intervenciones prometedoras en soluciones de salud sostenibles.
Coincidieron en la oportunidad de generar evidencia sobre cómo funcionan las intervenciones en comunidades reales, evaluar sus costos y beneficios y construir modelos que puedan sostenerse más allá de proyectos piloto o fuentes temporales de financiamiento.
Adaptation usually means dilution. LatAm-FINGERS is the case against it. @LuCrivelliOk on a programme rebuilt country by country around local food, habits and constraints, core elements intact, and 55% greater cognitive improvement across 1,065 people in 11 countries. pic.twitter.com/2Dk64vQIFA
— World Dementia Council (@WorldDementia) September 16, 2026
La segunda jornada también amplió la discusión hacia otro desafío: cómo lograr que la evidencia científica se traduzca en información capaz de llegar a la sociedad y ocupar un lugar en la agenda pública.
Representantes de organizaciones de la sociedad civil y especialistas coincidieron en que “los datos científicos son indispensables”, pero que su impacto también depende de la capacidad de “comunicarlos de manera clara, accesible y vinculada con las experiencias de las personas”.
Las conversaciones de los dos días dejaron planteado así el próximo desafío para la salud cerebral en América Latina: “transformar un cuerpo de evidencia científica cada vez más sólido en intervenciones que puedan integrarse a los sistemas de salud, medirse, sostenerse en el tiempo y alcanzar a comunidades con diferentes realidades sociales, culturales y económicas”.