Por Cristina Freuler (*)
Aunque el país no registra casos humanos desde 2021, y para buena parte de la población la rabia parece una enfermedad del pasado, el virus continúa circulando en animales silvestres y cada año se detectan episodios en distintas provincias. Los murciélagos insectívoros constituyen hoy uno de los principales reservorios y pueden transmitir el virus a perros y gatos. Mantener al día la vacunación de las mascotas sigue siendo la principal barrera de protección.
Los datos epidemiológicos muestran que la rabia animal mantiene una circulación sostenida en el país, aunque con variaciones de un año a otro. Entre 2019 y 2024 se confirmaron 927 casos de rabia animal en Argentina. Solo en 2024 se registraron 127, y la mayoría de las detecciones de los últimos años correspondieron a murciélagos no hematófagos.
La preocupación sanitaria no está dada por una transmisión generalizada entre perros o gatos, sino por los llamados eventos de “spillover”: el pasaje del virus desde su reservorio silvestre hacia otra especie.
En 2025, por ejemplo, se confirmó en la provincia de Buenos Aires un caso de rabia en un gato doméstico asociado a una variante proveniente de murciélagos. El Ministerio de Salud destacó ese episodio precisamente como un evento de transmisión desde fauna silvestre hacia un animal de compañía.
Y durante 2026 la vigilancia continuó activa. La provincia de Buenos Aires volvió a incluir la rabia animal entre los eventos destacados de su Boletín Epidemiológico correspondiente a julio, confirmando que la enfermedad continúa bajo seguimiento sanitario.
Los murciélagos cumplen una función ecológica fundamental y su presencia, por sí sola, no debe generar alarma. Sin embargo, encontrar uno caído, desorientado, con dificultad para volar o en contacto con una mascota requiere tomar precauciones.
El principal riesgo aparece cuando una persona intenta agarrarlo o cuando un perro o gato juega con el animal. Un ejemplar infectado puede transmitir el virus mediante la saliva, principalmente a través de mordeduras o arañazos.
La recomendación es no tocarlo con las manos desnudas ni permitir que las mascotas entren en contacto con él. Si existió contacto con una persona o un animal doméstico, se debe consultar con las autoridades sanitarias o veterinarias correspondientes.
Uno de los errores frecuentes es considerar que un animal que vive exclusivamente dentro de una vivienda no necesita vacunarse.
Un murciélago puede ingresar accidentalmente a un departamento, una casa, un balcón o un patio y entrar en contacto con una mascota. Por ese motivo, la vacunación antirrábica de perros y gatos continúa siendo una herramienta central de prevención.
En Argentina, la estrategia de vacunación masiva permitió reducir drásticamente la rabia transmitida por perros. Actualmente, los casos en animales de compañía son esporádicos en comparación con los registrados en fauna silvestre. Entre 2019 y 2024 se notificaron solamente 9 perros y 8 gatos positivos en todo el país, frente a cientos de detecciones en murciélagos.
La rabia afecta el sistema nervioso central y, una vez iniciados los síntomas clínicos, es prácticamente siempre mortal. Sin embargo, puede prevenirse si la persona expuesta recibe atención y profilaxis postexposición de manera oportuna.
El último caso humano confirmado en Argentina ocurrió en 2021, en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, en una mujer de 33 años que había sido mordida por un gato infectado con una variante viral asociada a murciélagos. Desde entonces no se han confirmado nuevos casos humanos.
Por eso, ante una mordedura o un contacto potencialmente riesgoso, la indicación es lavar inmediatamente la zona con abundante agua y jabón y realizar una consulta médica sin demora. La evaluación profesional determinará si es necesario iniciar vacunación o tratamiento postexposición.
(*) Jefa del Departamento de Medicina Interna (MN 58098) del Hospital Alemán