La previa de Boca-Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina estuvo lejos de ser tranquila. Antes de que comenzara el partido en el Gigante de Arroyito, se registraron momentos de tensión tanto en los accesos como dentro de una de las tribunas.
El partido se disputó este domingo 27 de septiembre en el estadio de Rosario Central, pero el clima ya estaba caliente desde varias horas antes. En los ingresos hubo demoras y momentos de tensión, mientras algunos hinchas denunciaron dificultades para acceder pese a contar con sus entradas.
En los alrededores del estadio se desplegó un importante operativo de seguridad. Durante los momentos de mayor tensión se registraron corridas y la intervención de efectivos policiales, incluida la Policía montada.
El conflicto también llegó al interior del Gigante de Arroyito.
En la popular alta destinada a los hinchas de Racing, algunos simpatizantes comenzaron a reclamar por el operativo de seguridad y terminaron derribando parte de las vallas colocadas para separar los sectores.
Uno de esos elementos fue arrojado desde la parte superior de la tribuna hacia un sector inferior. La valla no impactó contra ninguna persona, pero generó preocupación entre quienes estaban en la zona.
La situación derivó en un enfrentamiento con los efectivos que custodiaban el sector. Para dispersar a los hinchas involucrados, la Policía utilizó balas de goma.
Después de los incidentes, los agentes volvieron a colocar las vallas para intentar recuperar la separación entre las distintas parcialidades.
Los problemas no se limitaron a la tribuna de Racing. En los accesos también hubo demoras y momentos de tensión.
Según reportes difundidos durante la previa, algunos hinchas quedaron momentáneamente fuera del estadio pese a tener sus entradas, mientras se intentaba ordenar el ingreso y controlar la situación. También circularon imágenes y denuncias en redes sociales sobre el accionar policial en los accesos.
La organización había establecido previamente que no habría venta ni canje de entradas en el Gigante de Arroyito el día del partido, y había fijado puntos específicos para ambas parcialidades.
El encuentro entre Boca y Racing había obligado a montar un operativo especial en Rosario. La Municipalidad había dispuesto cortes de tránsito desde las 12 y la apertura del estadio estaba prevista para las 14, tres horas antes del comienzo del partido.
Pero la organización no evitó los momentos de tensión.
Así, mucho antes de que comenzara a rodar la pelota, el Gigante de Arroyito ya había sido escenario de corridas, reclamos, vallas derribadas y balas de goma, en una previa que terminó marcada por los incidentes y las quejas de hinchas.