Durante la la última jornada del MICA 2026 en el ex CCK, los fotógrafos Andy Cherniavsky, Nora Lezano y Maxi Vernazza convocaron al público a viajar en el tiempo y conocer anécdotas y vivencias que, en diferentes momentos, cada uno tuvo junto a Charly García.
La charla “Mirar a Charly. Conversación con los fotógrafos que documentaron su trayectoria” fue moderada por Daniel Flores, director de la revista Rolling Stone, y contó con permanente interpretación de Lengua de Señas Argentina (LSA).

“En 1976 empecé a fotografíar a Charly así que conocí a muchos ‘Charlis’”, comenzó Cherniavsky.
“Cuando miro a través de la cámara se enciende algo que hace que deje de ser ‘la amiga de Charly’. En ese momento la amistad queda un poco de lado. Charly también fue mutando tremendamente. También su cuerpo y su manera de expresarse arriba y abajo del escenario: una cosa es Sui Generis y otra es Serú. Hubo que adaptarse un poco a todos esos cambios y dejar la amistad para ser profesional y cumplir con un trabajo”, dijo la fotógrafa que recuerda a un García joven, que usaba camisa a rayas y sólo se producía para los shows.

Por el contrario, Nora Lezano cree que la confianza y cercanía con el músico argentino sumaron al momento de fotografiarlo. “Conocí a Charly haciendo unas fotos para la revista Mix que ya no existe, que sacaba una cadena de locales de venta de discos. Me encomendaron hacer la nota de tapa de esa revista que eran Charly y Mercedes Sosa”, evoca Lezano que en ese primer encuentro le dijo que le hacía acordar a alguien y, a partir de ahí, sucedió la magia.
“A Charly lo vi por primera vez en 1997 cuando trabajaba en la revista Gente. En ese momento no me gustaba nada su música. A mis hermanos sí, pero yo era mas de los Sex Pistols, The Clash y Los Violadores”, recuerda Maxi Vernazza que daba sus primeros pasos en ese medio y, por casualidad, fue elegido para ir a la casa del artista argentino ya que era el único que estaba en ese momento en la redacción.
A partir de ese día, las fotos de Charly García en la revista Gente fueron generalmente tomadas por Vernazza.
“Charly se siente muy cómodo en la cama, tiene su música, sus amplificadores, come ahí también. Y los tres hemos hecho fotos en todos lados con Charly y se le respeta eso”, cuenta Andy Cherniavsky, al referirse a la intimidad de algunas de las escenas que pudo registrar junto al músico.
Esa relación con su propio cuerpo y con los espacios que habitaba también aparece en la mirada de Lezano. “Charly usó su cuerpo también para manifestarse. Es un artista todo el tiempo y no tiene miedo, ¡y eso es un peligro!”, sostiene.

Entre las distintas situaciones que quedaron registradas por sus cámaras aparece también la particular relación de Charly con el agua. Vernazza, quien durante muchos años cubrió las temporadas de verano en Pinamar, recuerda sus frecuentes visitas y conserva imágenes del músico en la playa y en un balneario, entre ellas una en la que se lo ve arrojándose a un tanque australiano desde una escalera