El economista Carlos Melconian reconoció que el Gobierno de Javier Milei logró evitar el “síndrome del tercer año”, aunque advirtió por un final del “programa de fondo” de la gestión y la falta de resultados.
“Ese síndrome del tercer año consistió, en 2014, 2018 y en 2022, en que se vieron forzados a devaluar con efecto en la inflación. No fueron catástrofes, a la Rodrigazo o 2001, pero ese efecto sobre la inflación ya te saca de la cancha electoralmente”, puntualizó el extitular del Banco Nación.
En tanto, consignó que “esto es muy diferente a Menem 94 y Kirchner 2006, donde había un 90-95 % de chance de reelección. Milei no está ahí, porque para eso hay que crecer al 8 % o al 9 % con inflación de un dígito anual como tenían ellos. En esos escenarios, resisten hasta los Adorni. Esto no es eso”.
“Milei sigue siendo competitivo. La pregunta que hay abierta acá es si 2027 puede ser un año de tensión real y financiera. Tensión real es que no termine corrigiendo para bien, que se sienta en la calle poder adquisitivo y nivel de actividad en los sectores afectados. Puede que no, es lo más probable”, acotó Melconian.
Luego manifestó en declaraciones a La Nación que “hay que entender cómo funciona el programa de fondo. Lo que está en discusión electoralmente, si ‘muero con las botas puestas’ o hago algo, no cambia el fondo del programa, es de neto corte electoral”.
“Creo que está terminando una transición. He considerado desde el primer día al gobierno de Javier Milei una transición donde habrá que ver cuál es el legado de este gobierno, para él si se autosucede o para el que venga. Cuando falta un año y pico, estoy dando por terminado el fondo del programa, porque con Milei no va a cambiar. Y ese fondo será tarea para el próximo gobierno, que probablemente reciba una herencia mejor que la del 23. Que hay que distinguirlo de la discusión callejera. Y eso surge porque esto no arranca”, enfatizó.
En cuanto a la falta de funcionamiento, sostuvo que “cuando las macros están resueltas inexorablemente llegan a la micro”.
“Milei recibió una inflación del 300 % y la tiene en 30 %. El riesgo estaba arriba de 2000 y está en 600. Eso no significa que el trabajo está terminado. Yo diría que no está casi iniciado. Más allá de dos cuestiones básicas. Primero, que yo estoy de acuerdo con la dirección, y saco acá la personalidad del Presidente, con la que estoy diametralmente opuesto. La dirección y el rumbo, todo eso es correcto. La secuencia y la instrumentalidad, tengo mi diferencia. Y la comunicación de este Gobierno es muy mala”, contrastó.
“Yo le asigno enorme relevancia a esto, y tiene implicancias en las expectativas. Y es muy mala porque todo lo que ha comunicado el Presidente no salió. Después puedo agregar al ministro con los mejores 18 meses, la inflación en cero coma y no se cuantas cosas. O cuando ahora dice están mal las estadísticas. Eso confunde. No hace falta que sea solo mi opinión. Nosotros somos una usina receptora de preguntas, y ahí me doy cuenta qué es lo qué anda mal”, insistió el economista.
Acto seguido, indicó que “acá se habla de reformas de alta velocidad, por el cual mucha gente no se integra y queda en la calle, incluidas PyMEs, a un proceso violento de apertura y desregulación. Y la verdad cuando se miran resultados, por supuesto influido por la recesión, el proceso de apertura está concentrado hoy básicamente en una discusión en el sector textil y automotriz, y donde las importaciones están derrumbadas. Son importaciones de un país en recesión. Hoy manda la recesión y la desconfianza”.
“Segundo, hablan de 18.000 desregulaciones. Con toda honestidad… Me encanta el desregular de la economía, pero ¿cuáles son las 18.000 desregulaciones de alto impacto económico? No lo sé. A la misma bolsa va todo el tema de patentes o lo medicinal con sacar el registro. Pero, pregunta: ¿está la economía sufriendo como está en el 40-50 % de la gente y de los sectores, porque estamos frente a un fenómeno aceleradísimo de reforma que están quedando en la calle y donde la apertura y la desregulación está siendo un escándalo? La respuesta es no”, ahondó el referente de la consultora Macroview.
Finalmente, manifestó que “en términos de agregados monetarios, estamos con $ 50 billones menos que el promedio de los últimos 20 años. Bajo esta hipótesis de colapsar la inflación, estamos claramente frente a un fenómeno donde la remonetización de la economía no crece. Al mismo tiempo, está trabada la oferta y la demanda de crédito, por todo el tema de la morosidad y demás, y que el banquero dice que no hay demanda”.
“El segundo tema es la reforma laboral. Siempre supimos, aun los que la preparábamos, que hay derechos adquiridos, informalidad, temas de costos laborales que pasan a tocar lo fiscal, el tema ahora del FAL que tiene costo fiscal. Es decir, lo que tiene que ir rápido, como la remonetización y el crédito, o lo laboral, va despacio. Y tercero, no hay reforma impositiva. Y esto lo digo como economista, habiendo aprendido el principio de la escasez en la universidad”, cerró.