miércoles 07 de octubre de 2026 - Edición Nº4582

Interés general | 7 oct 2026

TENDENCIAS EN PANTALLA GRANDE

Reinicios de franquicia: qué cambia cuando un personaje vuelve a empezar

Entre secuelas, remakes y reboots, la industria del cine redefine con frecuencia a sus íconos para atraer a nuevas audiencias. Desde James Bond hasta Spider-Man, un repaso por las razones detrás de cada reinicio, los giros de tono y la apuesta por prescindir de las historias de origen cuando el público ya se las sabe de memoria.


James Bond llevaba veinte películas en la serie oficial cuando, en 2006, el cine lo mostró ganándose el doble cero. Casino Royale, dirigida por Martin Campbell, abre con un prólogo en blanco y negro en el que el agente comete sus dos primeras muertes. Daniel Craig era el sexto actor en el papel, así que el personaje no tenía nada de desconocido. Lo nuevo era el punto de partida.

Reinicio, secuela y nueva versión

Los tres términos se confunden porque todos implican volver a algo conocido. La secuela continúa una historia: lo que pasó en las películas previas sigue siendo cierto y los personajes cargan con ello. La nueva versión, el remake, vuelve a filmar una película concreta, con la misma trama de base y otro elenco. El reinicio, reboot en inglés, conserva al personaje y su mundo pero descarta la continuidad, y la cronología arranca de cero.

En la práctica las fronteras se mueven. Cuando Variety reseñó El planeta de los simios: (R)evolución en agosto de 2011, llamó precuela a la película de Rupert Wyatt y reinicio a la que Tim Burton había dirigido en 2001. Las dos etiquetas tienen su parte de razón. La cinta de Wyatt se ubica antes de la historia que el cine contó en 1968, pero reescribe la causa de la caída de la humanidad, que deja de ser atómica y pasa a ser un experimento genético.

Por qué un estudio decide empezar de cero

Las razones suelen llegar juntas, y la primera es de calendario. Los actores envejecen o se van, y con cada relevo aparece la pregunta de si el nuevo intérprete hereda el pasado del anterior. Cinco actores habían interpretado a Bond antes de Craig; con él, la serie eligió contar el ascenso del agente. Ayudó un asunto de derechos: la novela de Ian Fleming, publicada en 1953, no había estado al alcance de los productores de Eon hasta entonces, según Variety.

El tono es el otro motivo frecuente. Batman inicia (2005) llegó ocho años después de Batman y Robin, la cuarta entrega de la serie anterior de Warner Bros., y Christopher Nolan llevó al personaje hacia un drama serio en el que el traje tarda una hora en aparecer. La reseña de Variety la describió como demasiado oscura y hablada para el público infantil. Un reinicio permite ese giro sin justificarlo dentro de la trama, y de paso abre una puerta de entrada a quienes no vieron las anteriores.

Contar el origen o darlo por sabido

Toda película que reinicia una saga enfrenta la misma decisión inicial. Nolan contó la formación de Bruce Wayne con detalle. Star Trek (2009), de J.J. Abrams para Paramount, empieza con el nacimiento de James T. Kirk y sigue hasta la academia con un elenco nuevo, mientras Leonard Nimoy, el Spock original, aparece como puente con lo anterior.

El camino contrario lo tomó Spider-man: De regreso a casa (2017), tercera encarnación del personaje en quince años después de El Hombre Araña (2002), de Sam Raimi, y El sorprendente Hombre Araña (2012), de Marc Webb. La película de Jon Watts, que forma parte del catálogo de Mercado Play, omite la picadura de la araña y la muerte del tío Ben. Watts explicó a ComicBook.com en septiembre de 2017 que la consigna era no mostrar nada que el público ya hubiera visto. Dos películas habían contado ese origen y repetirlo habría sido pedirle paciencia a la sala.

La edad y el género también se eligen

Ese reinicio nació de un acuerdo. El 9 de febrero de 2015, Sony Pictures y Marvel Studios anunciaron que un nuevo Spider-Man aparecería primero en una película de Marvel, que resultó ser Capitán América: Civil War (2016), y que la siguiente entrega propia sería coproducida por Kevin Feige y Amy Pascal. El comunicado aclaraba que Sony seguiría financiando, distribuyendo y siendo dueña de las películas, con el control creativo final.

Con el origen fuera de pantalla, el cambio visible fue la edad. Peter Parker tiene 15 años y va a la preparatoria en Queens. Tom Holland tenía 20 al filmar, contra los 26 de Tobey Maguire en su primera película, según anotó Variety en su crítica. Feige dijo a SlashFilm en julio de 2017 que era la primera vez que el personaje tenía la edad adecuada durante toda una cinta y que el cine de John Hughes había sido una referencia. De ahí el cambio de género: bajo la aventura de superhéroes hay una comedia adolescente de pasillos de escuela, mejor amigo y decatlón académico.

Qué distingue a un reinicio que funciona

Los cinco casos comparten un rasgo: cada uno cambió algo que se nota en la pantalla, sea el tono, la edad del protagonista o el punto de la biografía donde arranca la historia.

También pesa la confianza en lo que la sala ya sabe. Saltarse la picadura de la araña, o mostrar a un Bond que reconoce sus errores, supone aceptar que el personaje vive en la memoria de quien compra el boleto y que la película puede dedicar su tiempo a otra cosa. Ese es el trato. El estudio se queda con el nombre y promete una razón para volver a verlo.

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