El escritor argentino Hernán Casciari rompió el silencio luego de que 18 socios productores lo denunciaran ante la Justicia porteña por presunta estafa y administración fraudulenta en el manejo de fondos destinados a películas y otras producciones audiovisuales. El creador de Orsai rechazó las acusaciones, aunque reconoció errores en la gestión y la comunicación con los inversores.
“Nos equivocamos en un montón de cosas”, admitió Casciari en un video publicado en sus redes sociales. Sin embargo, fue contundente al negar que se hayan cometido delitos: “Bajo ningún concepto acepto que se hable de estafa, de fraude o de método Ponzi”.
La denuncia fue presentada por un grupo de 18 inversores que se identifica como Productores Organizados, representados por el abogado Ariel Gil Ces. Los denunciantes cuestionan el manejo de los aportes económicos realizados para financiar películas y series a través del sistema de financiamiento colectivo.
Según la información difundida sobre la presentación judicial, los inversores aportaron sumas de entre 50 y 3.000 dólares para participar de distintos proyectos audiovisuales. Sostienen que los retornos económicos fueron inferiores a los esperados y que algunos de ellos no lograron recuperar el dinero invertido.
Además, cuestionan la falta de documentación suficiente para verificar los ingresos y gastos de cada producción, así como el presunto traslado de fondos entre proyectos sin la autorización de los aportantes.
Entre las obras mencionadas se encuentran La uruguaya, Canelones, La muerte de un comediante, Emi On Off y el documental D.A.M., dedicado a Diego Maradona.
A partir de estos cuestionamientos, los denunciantes reclaman una auditoría contable integral, rendiciones de cuentas individuales por cada producción y la identificación de las cuentas bancarias utilizadas por la productora.
La causa apunta a esclarecer cómo se administraron los recursos aportados y si existieron irregularidades en su utilización. Las acusaciones, por el momento, deberán ser evaluadas en el ámbito judicial.
En su descargo, el escritor reconoció que hubo fallas durante el desarrollo de los proyectos y señaló que la productora llegó a trabajar con siete u ocho producciones en simultáneo.
“Hubo uno que salió mal”, explicó, al referirse a las dificultades que atravesó el esquema de financiamiento colectivo. También atribuyó parte de los problemas a lo que describió como “muchísima ingenuidad”.
Casciari aseguró que durante 2025 se dedicó a pedir disculpas personalmente a aportantes y socios. No obstante, insistió en que los errores de gestión no deben interpretarse como una estafa o un fraude.
El creador de Orsai también afirmó que la productora ya no lleva adelante proyectos bajo esa modalidad de financiamiento.
Como parte de su respuesta, difundió un código QR con información sobre gastos, pagos y facturas correspondientes a las producciones realizadas entre 2021 y 2025, con el objetivo de respaldar su versión sobre el manejo de los fondos.
Además, cuestionó la repercusión pública del caso y sostuvo que algunas de las figuras mencionadas en la cobertura mediática no tienen relación directa con el conflicto.
Uno de los proyectos que aparece en la denuncia es La uruguaya, la película basada en la novela homónima de Pedro Mairal y dirigida por Ana García Blaya.
La producción se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos del modelo de financiamiento colectivo impulsado por Orsai. Según los datos difundidos sobre el proyecto, la película se financió mediante el aporte de 1.937 personas, que adquirieron bonos de 100 dólares en menos de dos meses. El rodaje comenzó en octubre de 2021.
Ahora, el manejo de los recursos de distintas producciones quedó bajo cuestionamiento a partir de la denuncia presentada por los inversores.
Mientras Casciari reconoce fallas administrativas y niega haber cometido delitos, la controversia gira en torno a la rendición de cuentas, el destino de los aportes y las condiciones bajo las cuales se administró el dinero de los socios productores.