La carrera hacia las elecciones presidenciales de 2027 comienza a mostrar un escenario de fuerte polarización y resultado incierto. Javier Milei encabeza la intención de voto con el 32,5 %, seguido por Axel Kicillof con el 29,2 %, una diferencia de apenas 3,3 puntos porcentuales.
Los datos surgen del Monitor Político de Federico González y Asociados (FGA), difundido este fin de semana, que reúne y compara encuestas de opinión pública de distintas consultoras para trazar una radiografía del panorama electoral argentino.
El dato más significativo aparece en las proyecciones de segunda vuelta: Milei obtiene el 40,1 % y Kicillof el 40 %, una paridad que deja abierto cualquier pronóstico sobre quién podría llegar a la Casa Rosada en 2027.
El capítulo más relevante del informe es el dedicado a la intención de voto presidencial en primera vuelta.
Según los promedios de los estudios nacionales disponibles, Milei reúne el 32,5% de las preferencias, frente al 29,2% de Kicillof.
Los resultados individuales permiten observar las variaciones entre consultoras:
La comparación debe leerse con una salvedad: el promedio de Milei surge de cuatro mediciones y el de Kicillof, de tres, por lo que no constituye una única encuesta con idénticas opciones de respuesta para todos los entrevistados.
De todos modos, la coincidencia entre distintos estudios coloca a ambos dirigentes en el centro de la discusión electoral.
Para el oficialismo, el desafío será ampliar su base de apoyo y sostener su competitividad después de cuatro años de gestión. Para el peronismo, la incógnita pasa por la posibilidad de construir una candidatura capaz de reunir a los distintos sectores opositores.
Si la primera vuelta muestra una ventaja ajustada del Presidente, los escenarios de segunda vuelta presentan una disputa más cerrada aún.
El promedio de cuatro mediciones nacionales relevadas por FGA ubica a Milei con 40,1% y a Kicillof con 40%.
La distancia es de apenas una décima de punto porcentual en las cifras redondeadas, una diferencia que no permite identificar un favorito claro.
Los sondeos muestran resultados distintos:
De esta manera, dos consultoras registran una ventaja del gobernador bonaerense y otras dos muestran al Presidente por delante, aunque el dato más significativo no es quién encabeza cada relevamiento, sino la ausencia de una diferencia consistente entre ambos.
La elección presidencial de 2027 podría definirse por la capacidad de cada espacio para captar a los votantes indecisos, atraer apoyos de otras fuerzas y reducir sus respectivos niveles de rechazo.

El relevamiento también analiza los pisos y techos electorales de los principales dirigentes.
Allí, el gobernador bonaerense aparece con el mayor techo electoral, del 43,9 %, mientras que el Presidente alcanza el 40,4 %.
Sin embargo, Milei conserva una ventaja importante: su piso de apoyo es del 27,1 %, frente al 24,4 % de Kicillof. Es decir, el libertario cuenta con un núcleo de votantes más consolidado, pero el mandatario provincial presenta mayores posibilidades de ampliar su electorado.
Detrás aparecen Victoria Villarruel, con un techo del 43 %; Patricia Bullrich, con 42,8 %; y Sergio Massa, con 38 %.
Otro dato revelador del informe es que ningún dirigente nacional registra más imagen positiva que negativa.
Bullrich lidera la valoración favorable con el 39,1 %, seguida por Kicillof (36,4 %) y Milei (36,2 %).
Pero los números negativos son contundentes: el 57,7 % tiene una imagen desfavorable del Presidente, mientras que el rechazo al gobernador bonaerense alcanza el 55,3 %.
Cristina Fernández de Kirchner registra un 56,5 % de imagen negativa y Mauricio Macri presenta el peor indicador, con 59,9 %.

La principal conclusión del Monitor Político de FGA es que Milei llega competitivo a la carrera por la reelección, pero Kicillof aparece como un adversario capaz de disputarle la Presidencia.
Mientras el oficialismo deberá ampliar su base electoral para superar el rechazo que genera su gestión, el peronismo enfrenta el desafío de transformar el descontento en una alternativa con alcance nacional.
A un año de las elecciones, los números todavía no anticipan un ganador. Por el contrario, dibujan una disputa abierta, con un balotaje virtualmente empatado y dos protagonistas que deberán conquistar votos por fuera de sus núcleos más fieles.