El periodista y presentador británico Jeremy Clarkson volvió a generar polémica entre los argentinos, esta vez por una declaración sobre Franco Colapinto durante el Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1, al que asistió como invitado de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
En una entrevista realizada en el marco del evento automovilístico, el exconductor de Top Gear ironizó sobre una penalización de 10 posiciones en la grilla de largada para el piloto argentino y la vinculó exclusivamente con su nacionalidad.
La frase, interpretada como una provocación hacia Colapinto y los argentinos, generó cuestionamientos entre seguidores del automovilismo. Ante las críticas, Clarkson sostuvo que su comentario había sido una broma.
Sin embargo, el episodio reavivó el recuerdo de otro enfrentamiento del británico con la Argentina, ocurrido hace más de una década y relacionado con uno de los temas más sensibles para el país: la soberanía sobre las Islas Malvinas.

En octubre de 2014, Clarkson llegó a la Patagonia argentina junto al equipo del programa automovilístico Top Gear, de la BBC, para grabar un especial que incluía un recorrido por el sur del país.
El conflicto estalló cuando se conoció que uno de los vehículos utilizados por la producción, un Porsche 928 GT, llevaba la patente H982 FKL.
La combinación fue interpretada por numerosos argentinos como una referencia provocadora a 1982, año de la Guerra, y a las iniciales utilizadas en inglés para denominar a las Islas Malvinas, Falkland Islands.
Aunque Clarkson y la producción negaron que la matrícula hubiera sido elegida deliberadamente, la controversia provocó una fuerte reacción en Tierra del Fuego.
El equipo recibió manifestaciones de rechazo y protestas, y finalmente debió abandonar la provincia en medio de un clima de tensión. Los vehículos utilizados durante la grabación quedaron en territorio argentino.
El episodio alcanzó repercusión internacional y abrió una discusión sobre los límites del humor, las provocaciones mediáticas y el respeto por la memoria histórica de un conflicto bélico que dejó 649 argentinos víctimas fatales.
Doce años después, Clarkson volvió a quedar bajo cuestionamiento por un comentario relacionado con un deportista argentino, y en esta oportunidad el destinatario fue Franco Colapinto, quien desarrolla su carrera en la Fórmula 1 y se convirtió en uno de los principales referentes del automovilismo nacional.
La polémica no estuvo vinculada a una crítica técnica sobre su rendimiento, sino a una ironía que relacionó una sanción deportiva con el hecho de ser argentino.
“Franco ha recibido una penalización, por ser argentino… probablemente. Bueno, yo le daría una penalización por eso”, dijo este personaje durante una nota.
Con el correr de las horas el conductor británico intentó quitarle gravedad al episodio al explicar que se trataba de una broma. Sin embargo, sus antecedentes con el país contribuyeron a que sus palabras fueran recibidas con especial sensibilidad.
Más allá del intercambio, el episodio volvió a poner a Colapinto en medio de una controversia ajena a su desempeño deportivo, mientras el piloto continúa concentrado en consolidar su trayectoria en la máxima categoría del automovilismo.
La controversia escaló cuando se conoció que Clarkson había asistido al circuito de Austin como invitado de Alpine, la propia escudería de Colapinto, y que había realizado sus declaraciones durante una entrevista transmitida por Sky Sports F1, antes de la clasificación del sábado 24 de octubre.
El británico conversaba con Martin Brundle, Naomi Schiff y Simon Lazenby cuando afirmó, en referencia al piloto argentino: “Franco tiene una penalización en la grilla por ser argentino. Probablemente. Bueno, yo le daría una por eso”, y vinculó expresamente su comentario con lo ocurrido durante su visita a la Argentina en 2014.
La escudería francesa tomó distancia públicamente de esas expresiones: aclaró que se trataba de opiniones personales del invitado, incompatibles con los valores de respeto que promueve el equipo, y ratificó su respaldo al corredor argentino.
La respuesta más firme llegó de Jamie Campbell-Walter, representante de Colapinto, quien calificó las declaraciones como completamente inaceptables y sostuvo que no tienen lugar en la Fórmula 1, independientemente de quién las pronuncie o de que pretendan justificarse como una broma.
También reclamó coherencia en el rechazo a las agresiones y los abusos, y remarcó que tanto Franco como sus seguidores merecen un trato respetuoso.
La penalización de 10 posiciones no tuvo ninguna relación con la nacionalidad del piloto: según informó oficialmente la Fórmula 1, Alpine instaló una cuarta unidad de electrónica de control en el monoplaza de Colapinto, superando el máximo de tres componentes permitidos durante la temporada sin penalización.
La infracción reglamentaria determinó el retroceso de 10 puestos en la grilla de largada del Gran Premio de Estados Unidos, disputado en el Circuito de las Américas, en Austin, Texas.