Expo Cannabis cerró este domingo su séptima edición en el predio ferial de La Rural, donde volvió a reafirmarse como el principal punto de encuentro en la región para el desarrollo de la industria, la cultura y la ciencia alrededor de la planta milenaria. Del 23 al 25 de octubre, el evento reunió más de 300 marcas, ofreció 130 conferencias y talleres en tres escenarios simultáneos y desplegó un espacio al aire libre de 8 mil metros cuadrados dedicado a la gastronomía y a diversas propuestas educativas y recreativas.

En la apertura del viernes, Sebastián Basalo, organizador de Expo Cannabis y director de la Revista THC, repasó el recorrido desde aquella primera edición de 2019 y destacó cómo la comunidad organizada logró la construcción de un esquema normativo con hitos como el REPROCANN, el registro en el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y la ley de cáñamo e industria, medidas que representaron una reparación histórica.
“Esta es una comunidad que trabaja organizadamente, que construye saberes y que los comparte”, destacó el activista, al tiempo que puso de relieve que “todo esto nos permitió darle un impulso sin precedentes a esta industria y generar un marco regulatorio modelo a nivel mundial”.
El workshop de negocios coordinado por la Cámara de la Industria del Cannabis y el Cáñamo (CAINCAA) ratificó que el sector ya consolidó una cadena de valor productiva con capacidad para impulsar economías regionales mediante insumos para la construcción, la industria textil y la alimenticia.
“Es emocionante estar acá después de tres años, cuando empezamos con diez empresas, y ver que hoy tenemos más de cincuenta, que dan trabajo a cientos de empleados. Es la primera vez en la historia que tenemos este peso como industria”, expresó durante la apertura el presidente de la Cámara, Luis Osler.
Y en el acto de cierre, recibió el Premio Expo Cannabis de Oro, por su contribución a la organización y el desarrollo del sector en la Argentina.
A lo largo de los tres días de Expo Cannabis en La Rural, se registraron importantes hitos comerciales e industriales, como la venta de más de 2.000 plantines por día a usuarios medicinales por parte de Clon Factory, una empresa pionera y referente, dedicada a la clonación y distribución de genéticas autorizadas.
El espacio interior dedicado al cultivo y al uso de la planta mostró los principales avances tecnológicos del sector, con foco en iluminación LED de alta eficiencia, sustratos específicos, equipamiento para extracciones y sistemas de automatización y monitoreo ambiental desarrollados en el país.
En los escenarios y en espacios al aire libre, los especialistas más destacados dictaron talleres sobre nutrición en floración, manejo de humedad, defoliación y punto de cosecha, además de abordar mitos vinculados al cultivo.
La oferta se complementó con la presencia de bancos de semillas y una sección dedicada a la muestra y el cultivo de hongos y hierbas medicinales.
Una de las incorporaciones más celebradas fue el espacio reservado para los clubes de cultivo y asociaciones civiles, donde estas organizaciones pudieron mostrar sus métodos de trabajo, difundir sus protocolos de control de calidad y explicar sus esquemas de trazabilidad en cultivos comunitarios.
Además, varias organizaciones realizaron consultas médicas y se iniciaron más de mil trámites en el REPROCANN, que permite el cultivo y transporte de la planta para usuarios medicinales, a partir de la intervención de un profesional de la salud.
El uso industrial de la planta estuvo presente tanto en paneles de debate e información como en la presentación de las primeras empresas dedicadas a la producción de alimentos y también hubo ejemplos concretos del uso del cáñamo en materiales de construcción.
En ese sentido, la presencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria fue central.
Fernando de Diego, ingeniero agrónomo y becario doctoral INTA-CONICET, articuló un espacio dedicado a productores argentinos y les habló a los asistentes desde el escenario principal: “Queremos agradecerles en nombre del INTA, del equipo de cáñamo y cannabis del Instituto de Recursos Biológicos y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, por interesarse y venir a consultarnos sobre esta otra faceta que tiene la planta, que es la industrial. ¡Aguante la ciencia, aguante la investigación!”.
Los consultorios de salud humana y animal brindaron atención gratuita con más de 100 profesionales de la medicina, la veterinaria y el derecho. La comunidad científica argentina mostró su continuidad con hallazgos como las publicaciones en revistas internacionales sobre la eficacia del cannabidiol en tratamientos de epilepsia.
Celeste Romero, médica especialista y referente de los espacios de salud del evento, reflexionó: “Fíjense cómo cada uno y cada una de los que está acá son parte de ese gran efecto séquito que es la planta de cannabis, que es salud, trabajo, familia, comunidad, cultura, industria. Gracias, gracias de corazón a esta gran familia canábica”.

Además, estuvo presente la Red de Cannabis de Uso Medicinal e Industrial del CONICET (RACME) con un espacio destinado a la divulgación científica ligada a la planta. Este año brindaron un servicio de medición de compuestos en cogollos y aceites para que las personas e instituciones pudieran conocer al detalle sus flores y extracciones. El objetivo: mejorar la información para un uso preciso de la planta en el plano médico y científico.
También se celebró el séptimo Concurso de pósters científicos, que reunió los trabajos más destacados realizados en todo el país sobre la planta y sus usos en medicina humana y animal, nuevos estudios y evidencias de su potencialidad industrial.
Los espacios de charla y debate de Expo Cannabis abordaron la coyuntura en la que este sector se desarrolla, desde el rol de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) o la articulación con el INASE para registrar nuevas variedades, a la necesidad de garantizar previsibilidad jurídica, destrabar licencias y agilizar las renovaciones del REPROCANN para asegurar condiciones de trabajo estables.
En la ceremonia final, la consigna quedó clara: Expo Cannabis es un ejemplo de hacia dónde puede seguir evolucionando la realidad del cannabis en Argentina. En ese sentido, el avance en una legislación que termine definitivamente con la criminalización de personas usuarias y cultivadoras es el paso indispensable para tener reglas claras y un escenario de justicia y de seguridad jurídica.
En el acto de cierre, Sebastián Basalo llevó esa certeza al escenario: “Lo primero que queremos decir, y no vamos a dejar de decirlo hasta que esto cambie, es ‘no más presos y presas por cultivar cannabis en Argentina’”.
“Si queremos sintetizar qué es el cannabis, la Expo es la mejor fotografía. Estamos frente a una cultura tan rica, tan heterogénea, construida en base al amor. A lo largo de estos tres días, hubo una palabra que resonó muchísimo y fue comunidad. Eso es lo que estamos construyendo en Argentina: una comunidad organizada, productiva en base al respeto, la colaboración y el afecto”, sentenció.