Patricio Masana dijo mucho más de lo que trascendió en los medios semanas atrás. Se definió como una víctima del sistema al indicar que le enseñaron en la fuerza a manejar planillas y cargar para los jefes policiales horas Polad que no se cumplían, al tiempo que dijo ser consciente de que no se le otorgará la morigeración de prisión para esperar el juicio en condición de imputado pero desde su domicilio..
LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Sin obligación de decir verdad y haciendo uso de su derecho a defensa, el expolicía Patricio Masana, detenido por el robo en la casa del intendente de La Plata Julio Garro, declaró durante más de dos horas y media hace tan solo dos semanas en la Fiscalía 7 de la capital provincial.
En su segunda declaración indagatoria brindada ante la fiscal Virginia Bravo, el acusado con patrocinio legal del abogado Alejandro Montone dio una ampliación y brindó detalles sobre los partícipes en el hecho ocurrido el 2 de marzo de este año.
Un chofer que habría auspiciado de soplón, un expolicía de la capital bonaerense, fue sindicado por el imputado como otro de los organizadores de la entradera que se llevó a cabo en el Country Grand Bell. También un remisero trucho y un sujeto de apellido Arano fueron partícipes de la maniobra.
En tanto, el imputado por dádivas Darío Camerini (exjefe de la Departamental La Plata desplazado del cargo) y el exsubcomisario de la Comisaría Primera, Carlos Arias, también son mencionados en la indagatoria.
Patricio Masana contó además que el origen del dinero que el intendente habría tenido en su domicilio era originario de la renovación del contrato con la empresa recolectora Esur y que otro tanto pertenecía a fondos de las cooperativas.
Este medio accedió a la declaración del imputado. Allí, Masana explica los roles que ha tenido cada participante. Lo hace citando las conversaciones que mantuvo con un jefe de guardias policiales. A continuación, el detalle:
Jorge Colainni: Se desempeñó como efectivo policial en la Comisaría Primera de La Plata ubicada en 53 entre 9 y 10. Allí fue jefe de calle, luego fue jefe encargado de la seguridad del Palacio Municipal de La Plata tras la sunción de Julio Garro y puesto allí por el comisario inspector Daniel Piqué, actual secretario de Seguridad de la Comuna.
Colainni tenía una oficina adentro del palacio comunal de 12 entre 51 y 53 y además habría recibido dinero en efectivo de jefes de la bonaerense por horas extras que no cumplía, al tiempo que su mujer también habría estado implicada en estas maniobras.
El imputado en la causa lo sindica como un cobrador de las horas extras “dibujadas “en planillas que elaboraba y rellenaba el mismo Masana. “Esa función me la enseñó Daniel Piqué, es lo único que yo hacía en la fuerza”, cuenta el único detenido por el robo a Garro.
Masana también explica que en el mes de enero del año 2016 se reunió con Colainni. Sobre este capitán de la Policía Bonaerense que estaba a punto de retirarse y que hace un mes fue jubilado de la fuerza contó sucesivos episodios en donde lo sindicó como a uno de los entregadores para que la entradera se realice.
“Me reuní varias veces con él, las charlas se fueron dando porque me lo cruzaba todos los días ya que yo iba a las torres administrativas y pasaba por la Municipalidad. En una oportunidad me dijo que Garro levaba ese dinero (según refiere Masana 4.5 millones de dólares y 700 mil pesos) a su casa porque no tenía donde guardarlo, que estaba verde y no sabía dónde guardarlo. Después me dice que tenía entre manos un negocio y me pregunta si yo no conocía a alguien que haga entraderas o robos y que él se encargaba de conseguir toda la información y concretamente me dice que era para entrar a la casa del intendente”, precisó.
Según Masana, el pacto con Colainni era que tras perpetrar el robo, el reparto del dinero sería el siguiente: 40 % para Masana; 20 % para Colainni y otro 40 % para las dos personas que entraron a robar, entre ellas Marcelo Maidana.
En cuanto a la disposición del dinero, el acusado cuenta que había fajos con cintas de goma y dividido en tres tipos de empaques que distinguían diferentes entidades bancarias: Ente Municipal de La Plata, Banco Río y Banco de la Provincia de Buenos Aires.
Sigue contando Masana sobre Colaini: “le dije que me iba a fijar y él me dijo que me iba a pasar información sobre en qué horarios el chófer iba a buscar o dejar al intendente en su casa. Una vez que por medio de Arano conseguí a las personas para entrar a la casa de Garro (una de ellas Marcelo Maidana, remisero en Lomas de Zamora y catalogado como un ‘buscavida’) Colainni me muestra una foto de la casa de Garro impresa porque la habían mostrado en un escrache que le habían hecho”.
“Colainni no sabía que yo vivía en el Grand Bell, él me iba pasando información, datos, horarios. Me dijo que el chofer era uno de barbita que andaba en un Renault de color gris y que era ese el que le daba datos. El mismo Colainni no quería participar del hecho porque me dijo que estaba por jubilar, me preguntó un día como venía el asunto y me apuró para que se haga a fines de febrero porque según supo Garro habría cobrado una suma de dinero importante”, completó.
La respuesta del intendente
Tras la declaración de Masana, el jefe comunal de La Plata desmintió haber tenido en su domicilio una suma de dinero semejante y atribuyó el hecho a una represalia por “la embestida que desde Cambiemos se está realizando para erradicar a las mafias policiales”.
El intendente también tuvo que referirse al monto al que el imputado hace mención y para esto refirió lo que expuso en su declaración testimonial hecha bajo juramento de decir verdad, en donde aduce que en su casa faltaron prendas de vestir y unos 25 mil pesos en efectivo. Su esposa declaró en el mismo sentido.
Voceros de Cambiemos dijeron que el chofer al que hace mención Masana ya no cumple más funciones y que a poco de que se le dé de alta su contrato decidió abandonar el trabajo. El sujeto es oriundo del municipio de Quilmes. (ANDigital)