sábado 18 de abril de 2026 - Edición Nº4410

Interés general | 14 abr 2026

CONFLICTO EN SALUD

El paro de médicos de cabecera del PAMI se profundiza y la atención a los jubilados está al borde del colapso

Tras el inicio de la medida de fuerza nacional el pasado lunes, la falta de diálogo con las autoridades del organismo previsional intensifica la tensión. Los profesionales denuncian que la nueva estructura de pagos impuesta hace inviable el sostenimiento de los consultorios y exige un cambio de rumbo urgente para evitar la precarización.


El conflicto entre los médicos de cabecera y el PAMI ha entrado en una fase crítica. Lo que comenzó como una protesta sectorial en el interior de la provincia de Buenos Aires se transformó rápidamente en un paro por tiempo indeterminado que afecta la atención de millones de afiliados en todo el país. La consigna es clara: los profesionales han decidido dejar de atender hasta recibir respuestas concretas, denunciando que las condiciones impuestas por la actual gestión hacen imposible el ejercicio de la medicina.

La escalada del conflicto y la responsabilidad del PAMI

La profundización de la medida de fuerza es la respuesta directa a la implementación de un nuevo esquema de cápita que, lejos de ordenar el sistema, ha sido calificado por la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA) como un recorte encubierto. Si bien el organismo anunció un aumento en la cápita que la eleva a $2.100, la letra chica del acuerdo elimina prestaciones fundamentales, como el pago por consulta presencial y el incentivo a la formación profesional.

Esta decisión administrativa ha generado un quiebre en la relación entre los médicos y la obra social. Los profesionales señalan que el PAMI ha optado por un esquema de ajuste que absorbe prácticas complejas bajo un monto fijo, ignorando la realidad inflacionaria y el costo de los insumos médicos. Esta rigidez en la postura oficial ha sido el detonante para que el paro, inicialmente limitado, se expandiera a nivel nacional, dejando a los jubilados en una situación de indefensión absoluta.

El perjuicio directo sobre el bolsillo de los adultos mayores

La consecuencia más grave de esta falta de acuerdo es el impacto directo en la salud de los adultos mayores. Sin la cobertura de sus médicos de cabecera, miles de personas se ven obligadas a pagar consultas de manera particular para dar continuidad a sus tratamientos, en un contexto donde el acceso a la salud pública debería estar garantizado.

"El resultado es claro: se cobra más por cápita, pero se pierde mucho más por lo que se elimina. Este valor no cubre ni los costos básicos de funcionamiento de un consultorio: alquileres, insumos, servicios y estructura mínima de atención", explicaron desde APPAMIA.

La propuesta gremial para destrabar la situación

Para intentar ponerle fin a la paralización de los servicios, el gremio ha presentado formalmente una propuesta técnica que establece una cápita de $6.500 como valor mínimo para sostener la atención sin caer en la precarización. Sin embargo, la brecha entre este requerimiento y lo dispuesto por el organismo previsional sigue siendo la principal traba para la resolución del conflicto.

Mientras el paro se mantiene firme y la angustia de los afiliados crece, la responsabilidad del PAMI queda bajo la lupa. La pregunta que hoy se hacen los jubilados y sus familiares es si las autoridades estarán dispuestas a ceder en su esquema de ajuste para evitar que la crisis del sistema de salud se profundice aún más. La salud de los adultos mayores no admite dilaciones, y la falta de soluciones pone en jaque la continuidad de la atención primaria en un momento donde la estabilidad del servicio es más necesaria que nunca.

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