El Gobierno Nacional atraviesa días críticos en materia de transparencia tras la confesión de Carlos Frugoni. El actual Secretario de Coordinación de Infraestructura, que responde directamente al Ministerio de Economía, admitió haber omitido siete departamentos en Miami dentro de su presentación de bienes. El hecho no solo generó una denuncia penal inmediata, sino que profundizó el cuestionamiento sobre el patrimonio real de los funcionarios de Javier Milei.
La investigación reveló que Frugoni controla estas propiedades de lujo en el estado de Florida a través de dos firmas: Genova LLC y Waki LLC. El valor de mercado de estas unidades se estima en un millón de dólares, una cifra que el funcionario nunca reportó ante la Oficina Anticorrupción ni ante la ARCA (ex AFIP). Ante la filtración de los documentos, el arquitecto rompió el silencio con una frase que ya circula con fuerza en los despachos oficiales.
"Cometí un error, me equivoqué", fue la declaración textual de Carlos Frugoni al intentar justificar por qué los activos no figuraban en sus registros oficiales. Según su versión, los departamentos ya pagaban impuestos en Estados Unidos, pero omitió el trámite de nacionalización de la información patrimonial en Argentina, un paso obligatorio para cualquier persona que ejerza la función pública.
El ocultamiento de bienes de Frugoni no es un hecho aislado, sino que se suma a la controversia que rodea a Manuel Adorni. El Jefe de Gabinete ha estado bajo fuego cruzado por las inconsistencias en la compra de propiedades en Caballito y su situación habitacional en barrios privados. La aparición de los departamentos de Frugoni consolida en la opinión pública la idea de un gabinete con un patrimonio mucho más complejo de lo que muestran los papeles.
La conexión entre ambos casos reside en la falta de rigor al momento de asumir cargos de alta jerarquía. Mientras que el escándalo de la "inmobiliaria Adorni" se centra en el origen de los fondos para inmuebles locales, el caso Frugoni pone el foco en las sociedades en el exterior y el posible lavado de dinero. Ambos funcionarios comparten ahora el centro de las críticas por la distancia entre el discurso de austeridad oficial y sus realidades económicas privadas.
La carrera de Frugoni está marcada por su estrecha relación con el PRO. Durante la gestión de Mauricio Macri, fue el responsable de manejar los destinos de AUSA, la empresa estatal de autopistas de la Ciudad de Buenos Aires. Su perfil de técnico experimentado fue lo que le valió el llamado para integrar el equipo de infraestructura de la actual gestión nacional, donde hoy maneja áreas clave de la obra pública.
Sin embargo, su pasado en la gestión pública porteña también incluye antecedentes de irregularidades administrativas. Este historial es el que impulsa la denuncia penal del diputado Facundo del Gaiso, quien sospecha que la omisión de los bienes en Miami no fue un descuido, sino una maniobra de omisión maliciosa. La justicia deberá determinar ahora si los siete departamentos fueron adquiridos con ingresos declarados o si forman parte de un esquema de enriquecimiento ilícito que el funcionario intentó mantener bajo la sombra.